Por Claudio Martínez Silva

El día 5, la Asamblea de la Liga Mexicana

En Washington, D.C., la Liga Mexicana de Beisbol celebrará, el próximo 5 de diciembre, una de sus asambleas de trabajo más importantes en su historia, la cual sobrepasa ya los 90 años. Las reuniones invernales serán el marco de esta reunión en la que los temas principales serán: el de los jugadores mexicano-estadounidenses, la confirmación de Durango y León como nuevas plazas del circuito de verano, y el destino oficial de la franquicia de los Rojos del Águila de Veracruz, que hoy tiene a Chihuahua como posible sede. Se antoja como lo más importante, pero también lo más complicado, que entre los 16 equipos de la liga exista una verdadera armonía, ya que este año saltaron al escenario dos grupos antagónicos, uno de los cuales está encabezado por directivos de mucho peso, como Alfredo Harp Helú, Carlos Peralta Quintero y José Maiz García; lógicamente ahí va incluido Roberto Mansur Galán, con gran peso en la existencia del circuito.
También podría haber noticias oficiales sobre la venta de los Acereros del Norte al empresario de Monclova, Gerardo Benavidez Pape, propietario de los campeones Pericos de Puebla; Benavides es originario de la “Capital del Acero” y desde hace tiempo manifestó su interés por adquirir la franquicia de la famosa “Furia Azul”. Es cierto que la consumación de esta compra-venta aumentaría la multipropiedad en la LMB, pero ese sería un primer paso para fortalecer a las organizaciones que conforman la liga, y alejar poco a poco a los gobiernos estatales de los diferentes equipos. Hoy es un hecho real que la LMB será más sólida y competitiva en la medida que los gobiernos estatales se alejen del beisbol, dichos organismos harían mucho bien si sólo se dedican a ofrecer apoyos ligeros a las organizaciones del beisbol profesional.
El tema de los jugadores mexicano-estadounidenses ha tomado una relevancia que nunca se imaginó, y desde 2015 se convirtió en un asunto espinoso; la mayoría de los 16 equipos votó porque se dejara libre el número de estos refuerzos por equipo, sin embargo, entre quienes estuvieron en contra aparecen los mencionados propietarios de Diablos-Oaxaca, Tigres y Sultanes de Monterrey. Al término de la final de la Zona Norte, y cuando Toros de Tijuana eliminó a los Sultanes de Monterrey, José Maiz fue víctima de la frustración y despotricó en contra de los equipos que abusan de los jugadores “pochos”. Ese grupo de directivos con muchos años en la LMB, también exige la salida de Plinio Escalante Bolio, al que señalan de ser cómplice de las intenciones del grupo que incluye a Tijuana, Puebla, Yucatán y Laguna.
Aunque es muy complicado que eso suceda, hay una fuerte posibilidad de reducir el número de equipos participantes en 2017, aunque la intención es mantener las 16 plazas. Aquí los directivos deben tomar en cuenta lo sucedido en este 2016, cuando desde muy temprano, equipos como Reynosa, Ciudad del Carmen y Veracruz empezaron a dar tumbos, para hacer que en esas plazas y las que visitaban sus equipos, prácticamente se perdiera el interés de los aficionados. Aquí vale la pena señalar lo dicho por quienes están a favor de los mexicano-estadounidenses, quienes afirman que la temporada 2016 alcanzó un nivel de excelencia debido a la presencia de estos elementos. Es claro que no llega ni al diez por ciento, el número de esos jugadores que verdaderamente cumplieron con la etiqueta de refuerzos.
El tema de los Rojos del Águila de Veracruz resulta complicado, porque a pesar del deseo general de mantener el beisbol profesional en el puerto, hoy las condiciones son totalmente desfavorables ante la situación en que el ex gobernador Javier Duarte, dejó temblando las arcas del estado; el nuevo mandatario ha dicho ya que no existe ni la más mínima posibilidad de ayudar siquiera con un peso a los equipos profesionales de beisbol y futbol. José Antonio Mansur Galán, propietario de la franquicia jarocha, no está en condiciones de operar el equipo sin la ayuda millonaria que ha recibido del gobierno estatal en las últimas temporadas. La situación luce muy complicada y ya existe una muestra contundente, al haberse cancelado la temporada de la Liga Invernal Veracruzana, precisamente por la situación actual de las finanzas en el gobierno de Veracruz.
Otro tema de importancia mayor es el de Plinio Escalante Bolio, que contra viento y marea se mantiene al frente de la LMB; un grupo de ocho equipos ya ha pedido su renuncia y a pesar de ser la mayoría los que exigen su salida, el directivo yucateco se mantiene en el cargo, el cual, nada raro sería que dejara en fecha próxima. Plinio ha sido un directivo exitoso, primero con Leones de Yucatán y posteriormente al frente de la LMB; en más de una ocasión ha pretendido hacerse a un lado pero el grupo que lo apoya pudo convencerlo de mantenerse al frente de la liga de beisbol profesional más importante del país. Hay entonces, asuntos de mucho interés para convertir a la reunión del próximo 5 de diciembre, en clave para el futuro inmediato del circuito. Todo parece tener solución, pero no es posible decir lo mismo sobre una pretendida conciliación de intereses entre los dos grupos opositores que hoy buscan el control de la LMB.

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