Por: José Carlos Romo Romo

Estimado lector, la ciudad contemporánea se encuentra inmersa en un cambio sumamente vertiginoso, pasando de una entidad eminentemente social a una eminentemente económica, es decir, de un centro de población en donde se buscaba satisfacer necesidades sociales a uno en donde prioritariamente se pretende cubrir necesidades económicas. Las ciudades de nuestro país no son ajenas a este fenómeno global. Muchos son los retos que afrontan las ciudades en el presente siglo, sin embargo, quisiera enfocar mis reflexiones al caso concreto de la ciudad mexicana prototipo. En ese orden de ideas, los principales retos que visualizo para los centros de población urbanos en México, al menos en las próximas dos décadas, son los siguientes:

1) Ordenar territorialmente a las ciudades, es decir, planificar y controlar adecuadamente el crecimiento urbano, buscando evadir ciertos fenómenos como la irregularidad en la tenencia de la tierra, la insuficiencia de los servicios públicos, las viviendas sin las condiciones mínimas de seguridad y funcionalidad, el deterioro ecológico, los problemas de índole social, entre muchos otros. Para ello es necesario implementar una serie de transformaciones jurídicas, políticas, sociales, económicas y en materia de infraestructura y servicios urbanos.

2) Reservar jurídica y fácticamente las atribuciones en materia de planeación y desarrollo urbanos a los gobiernos subnacionales, principalmente a los Municipios. Por lo general no se reconocen o respetan las competencias municipales en esta materia, lo cual provoca que no se atiendan los reclamos o demandas más sentidas de la población, puesto que los otros dos órdenes de gobierno promueven otro tipo de intereses, muchos de ellos encaminados a fomentar la especulación inmobiliaria.

3) Dotar de infraestructura urbana apropiada para la prestación de los servicios públicos que necesita la población. Cada vez que se pretenda hacer crecer a un centro urbano, las autoridades competentes deberán asegurarse que esa nueva zona urbanizada cuenta con la infraestructura suficiente para que los nuevos pobladores de ese sector accedan íntegramente a los servicios públicos de primera necesidad.

4) Incluir a las comunidades rurales al desarrollo y progreso de las ciudades. Lo anterior, deberá buscarse a través de políticas públicas en donde se promueva que los centros urbanos se provean de todos los insumos agropecuarios que necesitan de aquellas zonas rurales que se encuentran cercanas a los mismos, buscando un desarrollo regional equilibrado. Con ello, se buscaría que los problemas que aquejan a las comunidades rurales no se trasladen a las ciudades.

5) Controlar el crecimiento demográfico de las ciudades, puesto que a mayor población, mayor complejidad para brindar servicios públicos de calidad, así como para que el desarrollo social alcance a todas las capas sociales. Simplemente, entre 1970 y el año 2000, nuestro país duplicó la cantidad de su población, pasando de un poco más de 50 millones a más de 100 millones en la actualidad. Las instancias gubernamentales deberán implementar políticas públicas serias que estén encaminadas al control de la natalidad, apostando más por la concientización y sensibilización de la ciudadanía.

6) Los gobiernos de todos los niveles deben de invertir considerablemente en infraestructura vial, buscando con ello que las ciudades sean más competitivas y, por ende, atractivas para los inversionistas nacionales y extranjeros. Reduciendo tiempos y costos de traslado se podrían generar muchas fuentes de empleo que beneficiarían directamente a los habitantes de esa ciudad y la región.

7) La integración y consolidación de ciudades medianas en nuestro país resulta impostergable. La vida urbana no debe asentarse en las grandes metrópolis. Hablaríamos del caso de la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, entre otros. Nuestros gobiernos deben apostar por la existencia y fortalecimiento de ciudades de entre 300 y 500 mil habitantes, que contaran con todos los servicios urbanos y se constituyeran en un polo muy atractivo para el crecimiento económico, estableciéndose diversas empresas o detonando la industria de los servicios.

8) Las ciudades deben ser lugares en donde se disfrute la vida dentro de la misma, sin tantas presiones provocadas por un ritmo incesante de vida. Una forma para lograr ello sería procurar que la mayoría de los trámites gubernamentales y muchos de los servicios particulares se pudieran realizar o, al menos, solicitar por la vía electrónica, lo cual evitaría tantos traslados y movimientos de las personas dentro de las vías públicas de una ciudad.

Sin duda, son muchos los retos de la ciudad contemporánea, sin embargo, el más importante de ellos será aquel que está empeñado en hacer que las ciudades sean un lugar habitable por seres humanos felices y satisfechos con el entorno, de tal forma que puedan desarrollar a plenitud todas sus capacidades y habilidades.

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