Josemaría León Lara

Más allá de las teorías de conspiración sobre supuestas cortinas de humo con la finalidad de distraer la atención del pueblo mexicano, lo que no se puede negar es la manera en que el Gobierno Federal actúa de manera tan cínica que pareciera que se gobierna para una realidad alterna.

El primer gran escándalo, mismo que aparentemente ya quedó resuelto, es la Casa Blanca propiedad de la Señora Angélica Rivera; situación que prendía todos los focos de alerta sobre un supuesto acto de corrupción, mismo que involucraba al Presidente y su esposa.

Al no poder negar la existencia ni la propiedad del inmueble, la Presidencia recurrió a la resurrección de la Secretaría de la Función Pública con el afán de que actuara como ente investigador. Pretendiendo dar una solución al asunto a través de la maquinaria estatal, se llevó a cabo indagación la cual arrojó la respuesta esperada al no comprobarse el conflicto de intereses.

Es increíble, es absurdo y además es insultante, puesto que la “verdad histórica” no puede ser una realidad si uno mismo es el que se está investigando.

En la última semana, los medios nacionales y locales han centrado el reflector en la recaptura del capo de la droga más buscado del mundo; situación que a lo largo de los días tal parece que ha dejado de ser una nota policiaca a una de espectáculos. Que Joaquín Guzmán regrese a la cárcel es en realidad una noticia relevante e importante para el país, pero la sobreexplotación de la nota hace olvidar la razón del origen de la misma.

Recapturar a El Chapo se está considerando un gran logro para las fuerzas de seguridad federales, sin embargo fue a éstas mismas a quienes se les escapó del Penal del Altiplano en primer lugar. En palabras del propio Presidente Peña Nieto, una posible fuga del Chapo resultaría “imperdonable”, algo que no fue así.

Solo fueron bajos mandos a los que se les fincó responsabilidad, después de la huida de la cárcel más fantástica de la historia; misma que no hubiera sido posible sin actos de corrupción a alto nivel, situación que no levantó sospechas en los servicios de inteligencia del país.

Ahora bien, aparentemente “la misión está cumplida” y el hombre más buscado nuevamente se encuentra tras las rejas. Lo que no deja de resultar irónico es que justo el día del anuncio de la recaptura algunos miembros del gabinete presidencial se congratularon unos a otros públicamente.

Resulta indignante que se convirtiera en razón de festejo reaprehender al Chapo Guzmán, cuando en esta misma administración fue cuando se dio a la fuga por segunda ocasión, justo debajo de las narices del gobierno.

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@ChemaLeonLara