El Instituto de Educación ha cancelado la concesión de más de veinte cooperativas de igual número de planteles educativos al incumplir con la comercialización de alimentos saludables, reveló su titular Francisco Chávez Rangel, quien aseveró que los 1,750 de estos negocios que operan actualmente dentro de las escuelas, son verificadas por el sector salud, el DIF Estatal, el IEA y especialmente, por los padres de familia.

La transformación del sistema de las cooperativas en cada una de las escuelas de Aguascalientes ha sido posible por la participación de las asociaciones de padres de familia y el consejo social de participación social, quienes han ayudado a mantener la contraloría social, a fin de monitorear los alimentos que se venden a los estudiantes de primaria.

Comentó que cuando se transformó el esquema de las cooperativas en el estado, más de mil negocios fueron cancelados y se lanzó una convocatoria para su renovación, donde algunos lograron ganarse la nueva concesión, pero muchas otras cooperativas han sido sancionadas a lo largo del tiempo por incumplimiento del reglamento de venta de alimentos nutritivos.

Hay un catálogo de productos que se pueden vender dentro de las escuelas, ya que se sabe que los niños compran lo que les venden, ellos no saben de calorías ni de grasas transgénicas, pero aquellos productos como las frituras y los jugos ahora se venden en presentaciones con menor contenido para salvaguardar la alimentación sana de los menores.

De igual modo, se impulsa seriamente el consumo de agua embotellada y de forma natural a través de bebederos de alta calidad, como la bebida principal en las escuelas, y que permite que los menores puedan estar hidratados durante todo el día.

Aunque dijo desconocer cuánto invierte diariamente un menor en sus compras en las cooperativas, el director del IEA mencionó que éstas son negocios y a lo largo de ciclos escolares han sabido mantenerse con estabilidad económica.

Para dar seguridad a los padres de familia sobre los alimentos que consumen sus hijos en las escuelas, el IEA instrumentó una certificación de cada una de las cooperativas, se les otorgó un documento que las acredita o certifica como un establecimiento de venta de comida saludable y eso ayudó a atender la petición de los paterfamilias.

Cuando hay vacantes de cooperativas, el IEA lanza una convocatoria, hay reglas de operación, hay un condicionamiento sobre los costos de los productos que deben ofrecer, los cuales deben ser los mismos que en el mercado regular, no pueden ser superiores a lo que se encuentran en el comercio tradicional.

Las cooperativas dan una aportación a la escuela, deben contribuir adicionalmente en los programas que se desarrollen de contenido social de las mismas, y se reciben las propuestas de las cooperativas interesadas; existe un comité que determina a quién se le otorga la concesión.

En este esquema, el actor más importante es la participación de los padres de familia en la contraloría social, es decir, ellos mismos deben estar convencidos de que en las cooperativas se venda comida que realmente aporte al sano crecimiento de sus hijos, a una sana nutrición y alimentación, y son ellos quienes supervisan que los alimentos que se venden no tengan altos contenidos calóricos.

Hoy en día se tiene un estricto control de la venta de alimentos y bebidas dentro de las escuelas, por lo que la tarea se encuentra cumplida y hubo un gran esfuerzo para erradicar una gran cantidad de prácticas comunes y añejas como la comercialización de comida chatarra, refrescos y golosinas con un alto contenido calórico, informó Francisco Chávez Rangel.

En las cooperativas se encuentran involucrados un poco más de 300 mil padres de familia y que merecen el reconocimiento del Instituto de Educación, por una labor excelente realizada en favor de la infancia de Aguascalientes, puntualizó.