Mientras que los amantes del buen cine espera con fascinación la semana anual en que se exhiben cintas nacionales y extranjeras, en virtud de las novedades que se presentan y en algunos casos por las experimentales que luego se convierten en tema de conversación y análisis, en el medio político los debates pretenden centrar el interés de los ciudadanos, sin embargo el exceso de estos supuestos combates verbales termina por cansar.

Hay varios ingredientes que al salir de la coctelera son repelidos por los electores, como el altísimo número de spots de candidatos y partidos que las 24 horas de día son “recetados” en los medios electrónicos, lo cual lejos de motivar a la reflexión y prepararse para ir a las casillas se convierte en un repelente, terminando por ser un producto indigesto, dañino para la salud, y del que sólo se espera que llegue el día en que los cancelen para volver a la vida normal.

Por si fuera poco, las dependencias gubernamentales que por ley tienen autorización para emitir mensajes en tiempo electoral ocupan parte del espacio, a lo que se incluye la publicidad propia de cada empresa con la repetición de menciones o videos a los que poca atención se presta, principalmente porque en el momento menos esperado suspenden el programa para incluir dicha difusión.

Eso por una parte, que por otra hay una competencia entre grupos de la sociedad por hacerse visibles ante los candidatos a distintos cargos, particularmente los que van por la gubernatura y la alcaldía de la capital, fijándoles fecha, hora y lugar para que se presenten a informarles de cuáles son su propuestas y al mismo tiempo hagan propias sus obsesiones.

Al comenzar el actual período electoral se comentó Con Usted de lo impropio que era obligar a los aspirantes a que estuvieran donde los convocantes querían, sin importar que a esa misma hora tuvieran agendado un acto. En caso de no acudir los calificarían de faltos de respeto a la sociedad, cuando lo cierto es que sólo representan a cierto segmento, lo que no obsta para que se atribuyan el derecho de ser “líderes de opinión” y tan sólo por eso pueden disponer del tiempo de los demás.

En este sentido se organizan debates y reuniones con los postulantes y aún cuando en todos repiten lo mismo aquí lo importante es vanagloriarse que estuvieron con ellos y sobre todo, que les impusieron sus proyectos y el compromiso de incluirlos en la administración pública. No se trata que el presidente de un organismo empresarial ocupe un cargo, pero sí algunos de sus allegados, con lo que habrá una oficina con derecho a entrar cuantas veces se les ocurra, en donde se puedan tratar tantos asuntos como se quiera.

No se crea que con esa actitud descubren la flora y la fauna, sino que son simples plagiarios, tan es así que en distintas épocas ha habido quienes buscan aprovecharse del lugar que ocupan para acceder al gobierno y sin necesidad de ser candidatos a un cargo de elección popular.

En el medio político también ha habido quienes han tratado de aprovechar el momento para hacer su “ronchita”, tal como sucedió en un municipio fuera de la capital, en donde una candidata a la alcaldía le exigió al ganador que si quería llevar la fiesta en paz tenía que entregarle la secretaría del ayuntamiento, la tesorería, desarrollo social y obras públicas. La respuesta fue contundente, si quieres también te entrego la oficina del presidente, lo que significó soportar tres años de acusaciones, que con o sin fundamento trataban de hacer quedar mal al edil, sin embargo el pueblo conocía el origen de esos ataques y poca atención le dieron.

Los únicos debates que por obligación deben acudir los candidatos son los que por ley organiza la autoridad electoral y que son dos, uno que ya tuvo lugar y otro previsto para la semana próxima, los demás son optativos y si no acuden no se les puede juzgar de indiferentes.

Lo que se puede apreciar con este tipo de encuentros, tanto los oficiales como los espontáneos, es que no centran la atención de la ciudadanía y las razones pueden ser múltiples, pero una de ellas es que no son propiamente debates, sino escuchar un catálogo de promesas y compromisos y uno que otro fogonazo para sacar de sus casillas a alguien de las y los participantes, que luego responde en los mismos términos y hasta ahí llega la cosa, porque como no hay contrarréplica todo queda en la exhibida de cada quien y que más tarde les permite declararse triunfadores.

De los que han tenido lugar ninguno de los organizadores ha presentado un informe de la audiencia que tuvieron, por lo que todo se resume en lo que suponen que hubo, que bien harían en cambiar el formato para hacerlo atractivo, tanto para los participantes como de los oyentes.

Ante esa realidad, no debe quedar ninguna duda de que más allá de lo que dijo o se diga en los debates, será mínimo lo que influya el 5 de junio, por lo que si quieren salir vencedores tienen todavía esta semana y la próxima para estar más cerca de los ciudadanos y con una información creíble ganarse su confianza que se refleje en las urnas.

SE ACABA EL APÉNDICE

Aquí no se trata de una parte del cuerpo animal sino del mitológico “cuerno de la abundancia”, también conocido como “cornucopia”, que aún cuando la leyenda señale que siempre proporcionará profusión de frutos, en la práctica más de uno y de una sabe que tiene fijado un final.

La actual legislatura del Congreso local concluye el 14 de noviembre, por lo que en los seis meses que quedan los 27 “representantes populares” tratarán de aprovecharlos en hacer alianzas con quienes suponen que van a ganar el 5 de junio, asegurándose así de seguir en el círculo gubernamental.

En las mismas condiciones está el cuerpo edilicio de los 11 ayuntamientos, que entregan la silla el 31 de diciembre, así que en siete meses y medio quedarán fuera de esa nómina, pero con los servicios que actualmente prestan a sus partidos y candidatos confían en que no los dejen descobijados.

Sí, el cuerno de la abundancia dejará de derramar ingresos que en el caso de los diputados se estiman cercanos a los 80 mil pesos mensuales y de los regidores y síndicos de la capital de 50 mil pesos, algo que en muchos casos difícilmente volverá a repetirse, por lo que el que logre brincar a una de las próximas administraciones podrá seguir gozando de las delicias del poder, pero en otros no les quedará de otra que regresar a su realidad y ganar entre 6 y 8 mil pesos.

A ello se debe las constantes apariciones en los medios de comunicación, que con o sin razón hagan declaraciones para estar en el ánimo de quien va a “palomear” a los futuros burócratas, impulsándolos inclusive a afirmar que en otros partidos la militancia no cree en sus candidatos, o motejando a quien va adelante de las preferencias como si eso fuera suficiente para influir en el ánimo de los electores.

Se percibe el temor de que no gane su “gallo”, ya que no es lo mismo recibir carretadas económicas a reiniciar su actividad laboral, por lo que en lo que resta del mes aumentará este tipo de declaraciones en espera de recibir un premio, algo que se ve cada vez más difuso.

EL APRECIO NO SE NIEGA

Tantas veces se ha dicho que el verdadero amigo se conoce en la cárcel y en el hospital que muchos olvidan su significado, algo tan presente hoy con Elba Esther Gordillo Morales, a quien ninguno de los ex secretarios generales de la Sección Uno del SNTE ha visitado en prisión, no obstante la cercanía que tuvieron con la ex lideresa. Caso contrario sucede con el senador Manuel Cárdenas Fonseca, que luego del fallecimiento de la senadora Mónica Arriola Gordillo, ocurrido el pasado 15 de marzo, pasó a ocupar la titularidad. El primer día que se instaló en el escaño, el 7 de abril, Cárdenas declaró que no tenía porque negarlo: “Yo soy amigo de ella”, con lo que quedó claro que es de los pocos, muy pocos, que aceptan esa cercanía.