Ramón Estrada
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco 12-May .- El América parecía tocado cuando se quedó sin su genio, pero las Chivas nunca pudieron sacar provecho y dejaron a las Águilas con vida para la vuelta.
Pese a tener la iniciativa al ataque en el juego de ida de los Cuartos de Final, el Rebaño no pudo romper el escudo defensivo del sistema poco espectacular de Ignacio Ambriz y el 0-0 deja la resolución abierta para el domingo.
Isaac Brizuela había pronosticado el martes que buscarían sacar de quicio la mecha corta del temperamento azulcrema y lo hicieron efectivo.
Rubens Sambueza salió amonestado al 27′ por una entrada excedida de fuerza, luego le perdonaron la segunda al 56′ ante el clamor del estadio, pero tres minutos más tarde, en otra quizá de rutina, el silbante César Arturo Ramos no quiso arriesgarse a ser el villano de los locales y le mostró la roja, justamente en una falta sobre el “Conejo”.
Hasta ahí parecía salir todo al pie de la letra a los rojiblancos.
Sin embargo, en la realidad Hugo González poco se había exigido en la portería azulcrema.
Lo más peligroso de las Chivas fue un remate de Ángel Zaldívar a un centro de Carlos Cisneros, que el canterano remató con la cabeza con mala dirección.
Antes, un disparo lejano de Carlos Salcido, que se fue apenas a un lado, había generado sensación de peligro.
En realidad, Rodolfo Cota tuvo más trabajo, porque la apuesta de Ambriz poco vistosa, era más efectiva con los contragolpes de Andrés Andrade.
El “Rifle” tuvo dos en los que superó a los centrales tapatíos, el segundo más peligro y con etiqueta de gol al 59′, pero Cota, con gran lance, evitó el gol.
Antes, Darwin Quintero también había probado desde lejos a Cota provocando dos tiros de esquina.
La ventaja numérica sólo le duró 22 minutos al Rebaño, porque al 81′ Zaldívar sacó la novatez y barrió tarde sobre Paul Aguilar para dejar a ambos equipos con 10 jugadores.
Los de Matías Almeyda, ya con Omar Bravo y Eduardo López en la cancha, perdieron forma e idea tras la roja para el canterano.
Abusaron de buscar los avances de Carlos Peña por el centro y siempre se toparon con la muralla extranjera de las Águilas.
Al final del juego, los americanistas se abrazaron, mientras que las Chivas a pesar del saludo, mostraban la cara de inconformidad.
La esperanza tapatía es que el Estadio Azteca se pinte de rojo y blanco, mientras que el técnico del América deberá buscar una opción para no extrañar a su capitán, quien deberá ver el juego desde un palco por castigo.