Colores plasmados con hilo y chaquira bordados provocantes, que hipnotizan, han sido robados y replicados fuera de nuestro país, plagiaron la esencia de nuestra raíces y le faltaron al respeto a las bellas manos que confeccionan las blusas, vestidos, fajas, cintillas, caminos de mesa y demás prendas típicas de Oaxaca; el hecho de que se hayan puesto de moda, ha condenado a quienes las elaboran, pues se han popularizado y se comercializan piezas hechas en serie, de mala calidad, proveniente de China y Taiwán. La competencia desleal pone en riesgo a las artesanas, quienes señalan que no es valorado su trabajo, ante el ínfimo costo en que se ofrecen las blusas piratas.
Lizbeth Velasco detalló que realizan blusas hechas con tela de manta, bordadas con chaquira, de punto de cruz, rebozos, guayaberas, vestidos, huipiles; así como telar para uso en cinto y de camino de mesa. Todos estos productos son piezas únicas, diseños genuinos de los artesanos de Oaxaca, que han sido fabricados con mucha dedicación, a los cuales llegan a dedicar un tiempo de elaboración de hasta cuatro meses; el costo lo vale, aunque es, en muchas ocasiones, minimizado este bello trabajo.
“Son diferentes trabajos, todo es a mano; un vestido nos puede llevar de un mes a tres meses, como son los huipiles largos, esos llevan más tiempo; otros pueden llevar una semana, depende del tipo del bordado que sea. De ahí el valor de la prenda, porque un vestido que nos tardamos cerca de tres meses en hacerlo, cuesta aproximadamente 2,500 pesos, depende mucho del material que sea; tanto el bordado en chaquira, como punto de cruz, son bordados muy difíciles y el trabajo y el tiempo es lo que cuesta”, indicó.
Es una tradición que heredan por generaciones; Lizbeth explicó que sus abuelas les van enseñando este proceso desde que son muy pequeñas prácticamente van creciendo con el conocimiento y, posteriormente, el dominio de las distintas técnicas del bordado.
“Algunas inician desde los 10 u 11 años; algunos hombres también se animan a coser, aunque es más común en las mujeres. Depende de qué tan pequeños empiecen es como van teniendo el dominio del bordado”, resaltó.
Por su parte, Patricia Rojas, quien también se dedica al bordado y confección de las prendas tradicionales oaxaqueñas, reconoció que les ha afectado considerablemente la entrada de productos del extranjero, los cuales les representan una competencia desleal; además de que ofenden las tradiciones, ya que para las oriundas de este estado, portar las prendas tradicionales es un orgullo por el valor que guardan.
“En una gran tienda o almacén se encuentran miles de piezas de un solo modelo de blusa, de falda; vas a una reunión y coincide que otra persona lleva un modelo igual al tuyo; aquí no, porque aunque se vean parecidos, y el traje sea de la misma región, nunca van a ser iguales, porque aquí la artesana plasma su sentir, su humor, como está ella en el momento en que hace ese traje; aunque trate de hacer uno igual al anterior, nunca va a ser igual, porque eso lo plasma ella en su vida”, recalcó.
Éstas y otras artesanías las podrá encontrar en el pabellón dedicado a Oaxaca, ubicado en el Corredor Cultural Alameda, que estará instalado hasta el próximo martes 30 de agosto; posteriormente, se trasladarán al andador José María Chávez, donde permanecerán hasta el domingo 04 de septiembre.