Por: José Carlos Romo Romo

Estimado lector, el pasado viernes 29 de enero, en la edición vespertina del Diario Oficial de la Federación, se publicó la reforma constitucional que modifica el status jurídico-político de la ahora oficialmente denominada “Ciudad de México”, reforma que entró parcialmente en vigor el pasado lunes 1° de febrero, lo cual, sin temor a equivocarme, es un suceso digno de enmarcar en la historia contemporánea de nuestro país.

Mucho se ha dicho sobre este cambio en la organización política del Estado mexicano, pero bien vale la pena puntualizar y tratar de entender los principales aspectos que integran esta reforma constitucional, por lo que, en las próximas líneas, trataré de satisfacer esta pretensión, a partir de los siguientes comentarios y reflexiones:

  • Esta reforma constitucional implicó la modificación, en mayor o menor medida, de 52 artículos de nuestra Carta Magna.
  • Muchas de esas modificaciones obedecen a la finalidad de referirse, en el texto constitucional y en lo subsecuente, a la “Ciudad de México”, dejando de utilizar el término “Distrito Federal”.
  • He leído y escuchado diversas afirmaciones de que, con esta reforma, se crea el Estado número 32 de la República Mexicana, lo cual implica una interpretación imprecisa del nuevo texto constitucional, toda vez que el propio artículo 43 dispone que las partes integrantes de la Federación son los 31 Estados ya reconocidos y la Ciudad de México, haciendo una clara distinción entre ambos, misma diferencia que vuelve a remarcarse en otros numerales constitucionales, al referirse a “los Estados y la Ciudad de México”.
  • Lo anterior se ratifica al identificar que la propia Constitución, en diversos artículos, habla de “la soberanía de los Estados y la autonomía de la Ciudad de México”, dando un trato desigual a ambos tipos de entidades federativas.
  • La Ciudad de México será ahora una entidad federativa con autonomía en todo lo concerniente a su régimen interior y a su organización política y administrativa.
  • La Ciudad de México contará con su propia Constitución Política, la cual establecerá las normas y garantías para el goce y la protección de los derechos humanos, así como la organización de los poderes públicos locales de la misma. Para tales fines, se integrará una Asamblea Constituyente (100 Diputados Constituyentes) encargada de discutir y aprobar el proyecto que le sea enviado por el Jefe de Gobierno del Distrito Federal.
  • El Poder Legislativo se depositará ahora en la Legislatura de la Ciudad de México que sustituirá a la actual Asamblea Legislativa del Distrito Federal (a partir de los comicios electorales del año 2018). Se integrará por Diputados electos popularmente (mayoría relativa y representación proporcional) para un periodo de tres años con la posibilidad de reelección hasta por cuatro periodos consecutivos.
  • El titular del Poder Ejecutivo será ahora el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, electo popularmente y no podrá durar en su encargo más de seis años, sin poder reelegirse.
  • El ejercicio del Poder Judicial seguirá a cargo del Tribunal Superior de Justicia, el Consejo de la Judicatura y los Juzgados y Tribunales de la Ciudad de México.
  • La división política de la Ciudad de México será ahora en función de las denominadas “demarcaciones territoriales”, por lo que habrán de desaparecer las actuales 16 Delegaciones políticas del Distrito Federal. Estas demarcaciones serán gobernadas por las Alcaldías (órganos político-administrativos) que estarán integradas por un Alcalde y un Concejo con entre 10 y 15 Concejales, todos ellos electos popularmente (mayoría relativa y representación proporcional) para un periodo de tres años pudiendo ser reelecto por un periodo adicional.
  • Los Poderes Federales tendrán, respecto de la Ciudad de México, exclusivamente las facultades que expresamente les confiere la Constitución General de la República. El Gobierno de la Ciudad de México, dado su carácter de Capital de los Estados Unidos Mexicanos y Sede de los Poderes de la Unión, garantizará las condiciones necesarias para el ejercicio de las facultades constitucionales de los Poderes Federales.

La última y nos vamos: Sé que este comentario debería publicarse en la sección deportiva del diario, sin embargo, lo haré aquí. Fue una experiencia única el ser testigo presencial de la corrida de toros del domingo pasado en la Plaza México. Más allá del resultado de la misma y de si cumplió o no con la enorme expectativa que generó, fue sumamente emotivo el disfrutar de un coso abarrotado por más de 40 mil almas, el escuchar esos olés que cimbraban las fibras sensibles de todos los presentes y, de manera especial, el deleitarse con esos gritos de ¡Viva Aguascalientes! que, de manera sonora y constante, se oyeron en múltiples ocasiones, haciéndose sentir como si estuviéramos en plena Feria Nacional de San Marcos. Una vez más se comprueba, con la presencia de miles de paisanos en este festejo, que Aguascalientes es el centro taurino de nuestro país y, por qué no, de toda América, por sus toreros de buena cepa y sus aficionados de solera.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y atención. Lo espero, una vez más, el próximo sábado.

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