Por Alejandro Hernández R.
Fotos: Enrique de Santiago S.

Triste ha sido el epílogo de la temporada de novilladas 2016, que la empresa dio en el bello coso San Marcos, al desaprovechar cuatro estupendos novillos de la ganadería jalisciense de Fermín Rivera, dos el español Rafael Serna, el tercero que mereció el arrastre lento y correspondió al más nuevo de los actuantes, Juan Padilla, y el cuarto de Juan Pablo Herrera, sin poder reseñar una faena con estructura y calidad.

Los tendidos de la plaza de la calle Eduardo J. Correa, registraron la entrada más baja en sol, mientras en la parte cara, casi se llegó al lleno, en una tarde sin los candentes rayos solares, más bien fresquita, y al final soplando algunas ráfagas de viento molesto.

Juan Pablo Herrera, que se presentara la temporada pasada en la México, precisamente, un mes antes que el español Serna, con su primero, uno de los dos novillos menos potables del encierro, ha estado empeñoso desde con el capote, realizando un quite muy ajustado por gaoneras que le coreó la gente. Con voluntad pareó sin mucha fortuna. Le resulto difícil descifrar las condiciones de un novillo que aparte de pedir sitio, por lo mismo se tornó violento, teniendo el momento de mayor interés y calado en una serie muy corta de naturales, lo demás fue aprovechar las embestidas, pero sin plena estructura. Sufrió una maroma y fue desarmado varias veces. Falló mucho con ambas espadas, terminando por escuchar dos avisos. Silencio.

Con el cuarto, un novillo con clase que se desplazó, aunque en varas se escupió de la suerte, le dejó andar sin complicaciones, pero sin ponerse a tono con el manejable animal, que a gritos pedía sitio, sitio, y mando, y estos recursos jamás llegaron, como tampoco fueron notorios sus avances. Mató certeramente, y algunos parroquianos solicitaron un apéndice que nunca llegó a sus manos. Salió al tercio, y se quiso dar una vuelta al ruedo, por su cuenta, tapándolo vergonzosamente el respetable.

El fino novillero español Rafael Serna, que en su presentación en la México cortara una oreja, por sus buenas condiciones, nos hizo concebir esperanzas con el segundo de la tarde, cuando toreó de capote con primor y elegancia, mezclando chicuelinas con tafalleras escuchando fuertes palmas. El novillo de una calidad superior, recibió un lancetazo en los pulmones, restándole movilidad en la muleta, pero no ausencia de un estupendo estilo, dejando a Serna lucirse en un buen prólogo, continuando con series de pases con la diestra de buen terminado. Sin embargo, drásticamente se le cayó la faena, al tirar por el toreo carente de fondo, sin sentimiento y corazón, diluyéndose lo que tan bien había iniciado, concluyendo de una estocada, recibiendo una oreja solicitada, de poco valor.

Como le correspondió el mejor lote, su segundo, ha tenido Rafael el mérito de extraerle el buen fondo de calidad que traía en la panza, al comenzar la faena metiéndole en el engaño, enseñándole el semi círculo del toreo, hasta hacerlo acometer metiendo la cara, apareciendo el toreo brillante, el trazo templado ejecutado a mano baja y en redondo por ambos lados. Después, pensando que la faena estaba “echa”, trocó el toreo inicial por el oropel, solo aprovechando el viaje, viniéndose a menos su trasteo, olvidándose del mando y el sitio, además, cortando bruscamente el viaje del novillo. Indignamente mató de un bajonazo a un novillo que no merecía morir así, metiéndose entre barreras ante el desinterés y silencio general.

El menos rodado de los tres, el más verde y por lo tanto, sin el oficio ni recursos de sus alternantes, el nativo de la industriosa Monterrey, Juan Padilla, con actitud, voluntad, corazón y valor, suplió sus carencias, cayendo en sus manos el mejor novillo de Fermín Rivera, que le perdonó todos su errores cometidos, claro, involuntariamente, pero siempre en vías de salir triunfante de esta oportunidad, y de no haber fallado con la toledana, posiblemente lo hubiese conquistado. Inició su faena en el centro del anillo, con sendos pases cambiados por la espalda, sin tan siquiera pestañear, arrancando su actuación, que tiene como su último referente, una novillada que toreó en octubre del año pasado. Sin embargo, esa voluntad y actitud, le condujeron a intentar el toreo de calidad y en redondo por los dos pitones, de un novillo muy claro y noble, empeñándose en correr la mano, pero ahí quedó en claro que un buen toro, por estupendo que éste sea, no se torea solo, lo que al final ocurrió con el norteño, que por desgracia se vio por debajo de las condiciones del de Rivera.

Falló con ambos aceros, siendo premiado el novillo con el arrastre lento por sus estupendas condiciones.

Con el cierra plaza, el lunar del encierro, muy fuera del tipo de sus hermanos, le hizo sudar el terno, al exigirle el carnet, el novillo basto y feo de hechuras, brusco, con genio y volviéndose en corto, pinchando mucho para quitárselo de enfrente, llegando así al final la sexta y última novillada de la temporada.

Ahora viene el arranque de la feria en su versión San MARCOS 2016, con el anunciado festejo de concurso de ganaderías (¿?) y la presentación, también en concurso de los Recortadores Españoles, el próximo viernes 15 en el coso San Marcos, en punto de las ocho de la noche.