Alberto Bortoni
Agencia Reforma

MONTERREY,. NL.- Alfa Romeo ha estado en un proceso de renovación desde hace unos años. En México la historia de la marca ha sido una de altas y bajas, en donde algunos de los productos han gustado, pero por una razón u otra han estado lejos de convertirse en un verdadero éxito comercial.
Los Alfa históricamente han tenido dos aspectos importantes a su favor en comparación a sus competidores más cercanos. El primero es el diseño y es que los italianos hacen un buen trabajo diferenciándose del común; más si los comparamos con las opciones alemanas.
El segundo es el manejo; que si bien no necesariamente es mejor, más eficiente o más confiable que los alemanes, sí mantienen un grado más de pasión y drama tras el volante.
El Giulietta es un buen ejemplo de ello. Ofrece buenas emociones en un auto con aspecto premium y completamente original, además de una buena sensación tras el volante. Aunque quitando el valor romántico de la marca, no es claro que sea un mejor auto que digamos un A3; o un Golf; o un León.
La versión que hemos podido probar es la Quadrifoglio Verde; la versión más equipada y potente del Giulietta. Tiene un motor de 1.75 litros de desplazamiento (sabemos que algo anda mal cuando las cifras son indicadas con dos decimales). En otras palabras, un motor relativamente pequeño considerando que la mayoría cuentan con alternativas de 2 litros. También es turbocargado, y genera una potencia bastante respetable; 237 caballos y 251 lb-pie de torque. Pero esta cifra ya no da para presumir mucho en el contexto actual.
La transmisión es una de doble embrague; es una transmisión robotizada, con una operación suave y eficiente, pero de sólo seis velocidades. El desempeño es bueno, pero no tan bueno como algunos de sus competidores y con menos carácter que el que tenía el 147, del que recordamos con nostalgia el motor de aspiración natural y la transmisión Selespeed (aunque a esta no nos gustaría volver a ver en producción), que cuando se accionaba con entusiasmo y jugando con el acelerador se tenía una sensación sin igual. De acuerdo, el resto de las ocasiones la transmisión era realmente una molestia y la de doble embrague actual es mucho mejor, pero de operación ya genérica.
En la calle el Alfa tiene con qué defenderse. Según la marca puede acelerar de 0 a 100 km/h en sólo 6 segundos y su velocidad máxima está por los 240 km/h; lo cual es bastante aceptable aunque no el más rápido entre los hatches. La respuesta al volante es directa y se tiene una buena retroalimentación de la suspensión sin ser incómodo para el uso diario.
En el interior el Giulietta se pueden apreciar detalles con tecnología de hace algunos años. La pantalla monocromática en el panel de instrumentos, la marcha de encendido manual y el estéreo con una pantalla pequeña dejan entrever que no es la tecnología más nueva la que tiene el Giulietta. Es algo esperado, pues aunque ha tenido actualizaciones, este modelo fue presentado a nivel mundial hace cerca de 6 años.
Pero si bien el tren motriz no impresiona ni tiene gran carácter, ni tampoco accesorios con la más nueva tecnología, su diseño realmente resulta único e inconfundible. Es un segmento difícil, pero el Alfa logra diferenciarse con su apariencia. Hay muy pocas similitudes con los demás hatches del mercado; su silueta es elegante y deportiva sin ser fría y calculada. Quizá los alemanes tengan el producto más avanzado técnicamente, pero no necesariamente el más agradable de ver y usar. Y es que, aunque no sea una decisión razonada, de alguna forma Giulietta cautiva.