CIUDAD DE MÉXICO.- El soundtrack perfecto para una tarde dominical en el Vive Latino fue brindado por Carla Morrison, en el Escenario Tecate, en el que horas antes, el rock y el ska habían reinado.
Sus baladas, llenas de amor a flor de piel y decepciones del corazón, pusieron en sintonía a los miles de jóvenes que acudieron a ver a la oriunda de Tecate, Baja California.
“Un Beso” y “Eres Tú”, primeras piezas de su repertorio, regalaron a los presentes entrega total de la cantante pues no ocultó sus lágrimas y gestos de dolor.
“Alguien, por favor, vaya a darle un abrazo”, dijo una voz entre el gentío, para desatar las carcajadas.
Su producción se valió en gráficos que armonizaban a la perfección con sus rolas. Incluso, en las pantallas del entablado, mostraron tomas de toda su anatomía.
“Uy, nadie se acaba eso”, dijo otra voz, que causó el mismo efecto que la primera.
Hubo quien sí puso toda su atención en el repertorio de la cantautora. Así que vivieron la misma que la estrella de la tarde con “No Vuelvo Jamás” y “Compartir”.
“¿Cómo la están pasando? Nuestra siguiente canción se la quiero dedicar a mi mamá. Mami, no pudiste venir pero te la dedico a ti porque te gusta mucho”, señaló, antes de “Déjenme Llorar”.
Las lágrimas ya escurrían en sus mejillas al término de la canción.
Pero de inmediato las enjuagó para terminar con broche de oro su tocada con “¿A Dónde Van Los Muertos?”, en compañía de Gil Cerezo, de Kinky. Fuegos artificiales explotaron al término de su set.
La gente empezó a retirarse pero tuvo que detenerse de súbito en una de las curvas del Autódromo Hermanos Rodríguez pues, en el escenario Momentos Indios, el ska golpeó a todos.
Panteón Rococó, Gustavo Cordera (ex Bersuit Vergarabat) y Big Javi, de Inspector, se aventaron unos palomazos. (Manuel Tejeda/Agencia Reforma)

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