Catedral de Aguascalientes

Por J. Jesús López García 

En Aguascalientes, durante la primera mitad del siglo XIX, la estructura del corazón urbano, la plaza, se limitaba al noroeste por el primigenio presidio de fines del siglo XVI; en los lados norte y oriente casonas y comercios; en el sur la Casa Consistorial en colindancia con una residencia  aristocrática de la familia Rincón Gallardo; en el poniente la parroquia dedicada a la Virgen de la Asunción, y más tarde al sur de la iglesia el <<Portal de Jesús>> concluyendo la estructura del ágora con una diminuta stoa.

Desde la época virreinal hasta el tiempo presente, la plaza ha tenido transformaciones que ha traído consigo distintas formas de ocuparla así como de percibirla. En este sentido, algunas de las diversas fincas se han visto beneficiadas al  integrarse en un todo, las vialidades aledañas a ella.

Con la peatonalización del conjunto ha sido posible admirar en toda su magnitud el bloque catedralicio, percibiendo los volúmenes, colores, escalas y texturas al transitarlo de manera circundante. Prueba de lo anterior es el percatarse que en la portada principal de la Catedral, sobre el acceso y encima de la clave del arco, se encuentra una pequeña imagen de San Miguel Arcángel, espada en mano, con una cartela en que se lee BASILICAE LATERANENSI IN PERPETUUM AGGREGATA, cuyo significado da fe que la vieja parroquia ha ascendido a un estatus de catedral, agregada en perpetuidad a la iglesia del catolicismo: la Archibasílica de San Juan de Letrán en Roma.

A decir de Ricardo Corpus en su texto sobre el templo, la parroquia original probablemente estuvo situada en el terreno que ahora ocupa el Palacio de Gobierno, de acuerdo a las normas de las Ordenanzas de Felipe II para el poblamiento de nuevos asentamientos en territorio americano, sin embargo, la cercanía del arroyo conocido como <<De los Adoberos>> -actualmente la avenida Adolfo López Mateos-, provocaba una importante pendiente haciendo complejo el establecimiento del inmueble, que en primera instancia era un pequeño jacal de adobe, sujeto al derribo una vez que la antigua Villa de la Asunción de las Aguas Calientes tuviese los recursos para erigir una parroquia más digna.

Al parecer, según Corpus, el edificio actual es el tercero, sustituyendo a los dos primeros y constituido éste último, con un esquema arquitectónico en planta de cruz latina, iniciando su fabricación hacia 1704 y concluyendo hasta el siglo XX en el cual se integraron las naves laterales y la torre sur, si bien las características principales del bloque llegaron a su fin hacia 1738 confluyéndose el crucero con la cúpula que hoy en día podemos contemplar, lo mismo que la torre norte. Sobre la catedral vemos verticalmente tres cuerpos y un remate, con tres calles; sus apoyos salomónicos helicoidales simples, armonizan con los sobrios entablamentos de una cierta rigidez formal en comparación a edificios similares en otras poblaciones cercanas a ingenios mineros, al Bajío, al Valle de México o en donde la concentración de gente y riqueza fuese mayor.

Sin embargo, a pesar de lo anterior, este barroco vigoroso, seguramente inoculado con la  aridez propia del semi desierto, presenta rasgos iconológicos que hacen referencia a la Virgen de la Asunción, patrona de la ciudad y cuya imagen se encuentra en el tercer cuerpo, sobre el arco conopial del coro y debajo del remate que corona la portada con la Santísima Trinidad ahí representada.

Se muestran también los doctores de la iglesia bajo el Rito litúrgico Latino: Ambrosio de Milán, Jerónimo de Estridón, Agustín de Hipona y Gregorio Magno, situados sobre peanas zoomórficas que representan pelícanos picando su pecho para con la sangre alimentar a sus crías, en clara alusión a la sangre derramada por Cristo.

Como puede colegirse, no obstante la simplicidad de la portada -si la confrontamos con la del templo de Guadalupe-, el barroco contribuye con una serie de analogías y símbolos iconográficos en cada forma labrada en la piedra.

La condición de <<basílica>> no alude a la categoría de <<catedral>>. La de Aguascalientes transitó de parroquia a ésta jerarquía en 1899; las naves laterales con sus portadas en orden toscano ya no son parte de la composición barroca original.

En su interior, los retablos churriguerescos se sustituyeron por otros neoclásicos con aires eclécticos donde destaca el ciprés de mármol blanco en el que reposa la imagen de la Virgen. En la representación puede uno disfrutar de una perspectiva como la que posiblemente tuvieron los visitantes que llegaban a la villa desde el norte de Nueva España, la vista de la torre se alzaba como un indicador de que las vicisitudes del viaje habían terminado, por tanto una visita a la Virgen en el interior era algo deseable, y que todos los parroquianos hacían.

Con su cruz latina tradicional y el sobrio barroco exhibido en la portada, sus dos icónicas torres, así como la localización privilegiada, la catedral de Aguascalientes se entroniza, sin  duda, como uno de los excelsos ejemplares arquitectónicos más identificables, venerados y una de nuestras riquezas acaliteñas que todos podemos gozar ¡con el solo hecho de querer hacerlo!