Carnaval pasó de fiesta pintoresca a libertinaje: Obispo

Exhorta el obispo José María de la Torre Martín a prepararse para la Cuaresma viviendo con devoción cristiana el tiempo de carnaval; dijo que es el momento de pensar en Dios, en la propia alma, en la misión de cada uno y en la necesidad de estar a bien con Dios y con la propia conciencia.
“Esta semana es el carnaval, porque al día siguiente comienza la Cuaresma, un tiempo en el que los cristianos se abstienen de comer carne como penitencia, el martes, antes del Miércoles de Ceniza, se organizaba una buena comida, comiendo carne evidentemente. El carnaval podría considerarse una fiesta pintoresca de divertidas marchas y desfiles de disfraces, un festejo popular, un juego callejero, una celebración casi inocente o una diversión hasta cierto punto sana, en la que la gente expresa su alegría. Por desgracia, también se ha convertido en una fiesta totalmente profana y nada edificante”, lamentó.
Por ello reiteró el llamado a que este tiempo se pase en la tranquilidad del hogar, en algún lugar que permita la reflexión o, mejor aún, participando en un retiro espiritual, que sea un tiempo de descanso y recogimiento para todos.
“La gran fiesta cristiana es la Pascua, precedida inmediatamente por la Semana Santa, para la cual nos preparamos con la Cuaresma, que comienza el Miércoles de Ceniza en señal de penitencia. Por lo tanto, es la fecha de la Pascua la que determina la fecha del carnaval anterior al Miércoles de Ceniza, que siempre se celebra 47 días antes de la Pascua.
“Debido al libertinaje que se produce en estos días de jolgorio, muchos cristianos prefieren retirarse de la agitación y dedicarse al recogimiento y la oración. Es lo que se llama retiro de carnaval, una práctica muy recomendable para aquellos que desean alejarse del ruido y reflexionar sobre lo único necesario, la salvación eterna”, destacó.
Dijo que es costumbre que el presbiterio diocesano realice un retiro espiritual, que se efectuará mañana martes, en el cual los participantes recibirán la ceniza en señal de penitencia y como signo de humildad antes de predicar “la misericordia de Dios” al pueblo cristiano durante las pláticas cuaresmales.
“El Señor Obispo antes de marcar a cada uno de los miembros de su presbiterio con la ceniza penitencial pronunciando las palabras evangélicas ‘conviértete y cree en el evangelio’, él mismo se sujetará a esta práctica devocional y también la recibirá de parte del padre predicador. Este retiro y signo será una plegaria para pedir al Señor que nos abra a todos los miembros de esta iglesia diocesana a la ‘Misericordia de Dios’. Precisamente este será el tema de las reflexiones cuaresmales que habrán de predicar en todas las comunidades diocesanas ‘Su nombre es misericordia’”, apuntó.