Este miércoles será un día azaroso y sumamente tenso para partidos y candidatos que disputan el resultado del domingo pasado, al llevarse a cabo el cómputo de los votos y de ser necesario abrirán paquetes para hacer el recuento que permita dar certeza y legalidad a la elección.

Para aquellos que la misma noche de la jornada comicial dieron por ganados los tres distritos viven en medio de la incertidumbre, ya que si se comprueba que son otros los vencedores tendrán que repetir su domingo siete y salir a decir que basaron sus dichos en las actas que obraban en su poder, pero faltaban algunas y por ello fue el cambio de última hora.

Lo cierto que en política no hay nada escrito y lo que hoy es seguridad mañana es fluctuación, por lo que es preferible dejar que las aguas sigan su cauce. No por adelantar vísperas se alcanza un fin cuando el resultado depende de terceros o de las circunstancias.

Al igual que en Aguascalientes, en todo el país tendrá lugar el conteo de los sufragios y lo que definan hoy las comisiones distritales será el dato oficial, que sólo podría cambiar si alguien recurre al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y este encuentra elementos para ordenar otro recuento y que se aclaren las inconsistencias que denuncien los afectados.

En el caso local hay dudas del producto preliminar en los distritos 01 y 02, que es a donde se enfocan las baterías de los grupos jurídicos de cada partido para defender o atacar posiciones, lo que pronostica controversias constantes que podrían consumir gran parte del día, pero lo que está en juego es no sólo el triunfo de los candidatos sino el “honor” de los partidos y los conocimientos de los abogados, que buscarán el más mínimo detalle para avanzar hacia su objetivo.

A pesar de la baja votación – de lo que no hay que hacer aspavientos puesto que siempre ha sido así en las elecciones intermedias -, de cualquier manera habrá tres ganadores y no importa cuantas papeletas fueron a su favor, la ley es muy clara en este sentido y gana quien tenga más sin importar el número que sea. Quienes votaron eligieron a los próximos diputados y los que no acudieron o anularon su voto se marginaron de este derecho. A principios de este siglo hubo un presidente municipal que llegó con el 21% de la votación emitida y en 2007 ganó otro con una de las más bajas asistencias que se tenga memoria, por lo que hay que hacer un breve repaso a lo vivido y se encontrará que lo actual no es la primera vez y seguramente que tampoco la última.

Señalar culpables de la poca asistencia es común y que sean los partidos los primeros en lanzar los dardos, cuando son ellos los principales responsables de que los electores estén desencantados con la política. En las campañas que acaban de concluir los dirigentes de los dos principales organismos se dedicaron a lanzar denuestos entre sí, suponiendo que eso atraería las simpatías de los ciudadanos y al mismo tiempo le restarían presencia al adversario. Dejaron pasar un tiempo valioso para difundir los proyectos de sus abanderados por lo que cuando éstos llegaron a tocar puertas o a encabezar reuniones los ciudadanos no tenían el mínimo interés de escucharlos o dar credibilidad a sus palabras.

De los otros partidos poco puede mencionarse, salvo que nadaron de “a muertito” en espera que los arrebatos de los grandulones les restaran apegos y éstas se fueran hacia ellos, pero tardíamente se han dado cuenta que la fórmula es la menos indicada, además, varios de ellos están a punto que perder las prebendas si se comprueba que no alcanzaron el 3% de la votación total.

Conforme avancen las semanas se clarificará el ambiente y entonces se sabrá cuántos sobreviven de la debacle, aunque hay quien adelantándose a lo que está por venir afirma que mantuvo un lugar prominente en las preferencias públicas, pero se guarda de mencionar en qué grado están esas inclinaciones.

Si los partidos fueran un club profesional deportivo lo inmediato sería exigir la renuncia de los mandos o de plano cesarlos, pero en este caso se podrá perder todo, hasta la vergüenza, pero no soltar el hueso; para ellos ya es ganancia seguir con el pandero y es lo que han hecho, y hacen, por lo que difícilmente habrá una cambio en la manera de trabajar para ganar a los electores.

POCO DURÓ EL GUSTO

Cuando aún se gozaba la emancipación de Aguascalientes de la República Mexicana llegó Emilio Chuayffet y aguó la fiesta con su lección gramatical.

El pasado 4 de junio este Diario dio a conocer en la página cinco de información general, que el director del Instituto de Educación, Francisco Javier Chávez, anunció que aquí sí habría pruebas de evaluación docente, con lo que, dijo, no se perderán 180 plazas en educación básica ni los 287 puestos directivos que se someterán a concurso.

Con lo anterior dejaba de lado la orden de la Secretaría de Educación Pública (SEP), dictada el 30 de mayo, de que el proceso de evaluación para el ingreso, promoción, y permanencia en educación básica y media superior, “quedan suspendidas indefinidamente las fechas publicadas para su realización”.

En el escueto comunicado la SEP no hizo excepciones, de que en tal o cual entidad sí se llevaría a cabo, por lo que la disposición fue de observancia general en los 31 estado y el Distrito Federal, sin embargo cinco días después el IEA destacó que aquí “no se frenarán estas pruebas”, con el argumento que no recibió de parte de la SEP ningún llamado o comunicado acerca de la suspensión ni fue convocado a una reunión para darle a conocer esta medida.

En función de ello “se continúa con la estrategia estatal y se sigue trabajando para la aplicación de los exámenes de ingreso y promoción”, para lo cual dio como fechas la primera quincena de julio en el caso de ingreso y promoción y en noviembre el de la permanencia. El directivo consideró que “en Aguascalientes sí existen las condiciones requeridas para llevar a cabo la prueba” y aún más allá, que tenía la aceptación del SNTE para llevar a cabo el programa y con el posible apoyo del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE).

Los profesores no mostraron en ningún momento rechazo a participar en los exámenes, lo que les parecía extraño era que si el mandato vino de la SEP y era obligatorio en todo el país ¿cuál era la razón para brincarse las trancas?, a menos que fuera el primer paso para declarar la independencia del estado.

Como en los juegos infantiles, la emoción duró apenas cuatro días, porque Chuayffet Chemor explicó las razones que hubo para diferir las evaluaciones. Todos los noticieros del país dieron cuenta el pasado lunes 9 de lo que dijo el titular de la SEP, fundamentalmente que la suspensión “no fue un capricho”, sino que en algunos estados “no tenían las computadoras, los espacios ni la conectividad necesarios para la aplicación de los exámenes”.

En seguida reconoció el verdadero motivo y no podía ser otro que el político, al buscar mantener “una extrema prudencia para no vulnerar el desarrollo de un proceso electoral trascendente para el país”, por consiguiente la evaluación va en las fechas acordadas, y dejó en claro que con la posposición no se rompió el orden jurídico, ni hubo suplantación de facultades (en abierta alusión al INEE que reclamó el quebrantamiento de su autoridad).

En pocas palabras, por unos días la política se impuso a la norma educativa, al dejar en el aire si habría o no las pruebas y de ser así cuándo tendrían lugar. La SEP utilizó la palabra “indefinidamente”, que cada quien interpretó como quiso, pero una vez resuelto este punto también se disipa la amenaza de Aguascalientes, de actuar al margen de la Federación, vuelta a redil que se logró gracias a don Emilio.