Cirze Tinajero
Agencia Reforma

Para que un niño o adolescente disfrute el verano en un campamento en otro país, lo ideal es planearlo desde ahora.
Con cuatro meses de anticipación los trámites migratorios necesarios se realizan sin ninguna presión y hasta se encuentran precios más accesibles en los boletos aéreos, considera James Gibbs, encargado de ventas de St. Giles International, empresa que organiza cursos de idiomas en Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Brasil.
“Además, entre febrero y abril, la mayoría de los papás comienzan el proceso de admisión, así que los lugares se acaban rápidamente.
“Incluso hay campamentos que, desde hace un par de meses, ya empezaron a recibir aplicaciones”, asegura Gibbs.
Hay campamentos multiactividades, en donde los viajeros aprenden un idioma por la mañana y visitan sitios turísticos por la tarde. Otros son especializados: además de otro idioma, toman cursos de patinaje, soccer o música.
“Las habilidades de un segundo idioma que un pequeño adquiere en un campamento de cuatro semanas en otro país son similares a las que adquiere en dos años en un curso en su lugar de origen.
“Y en el aspecto personal desarrollan independencia y tolerancia. Al estar en contacto con niños de otros países aprecian otras culturas”, explica Fernanda Viramontes, gerente de producto de Live and Learn, departamento enfocado en educación de Mundo Joven.
En general, los campamentos aceptan estudiantes entre 8 y 17 años. Sólo depende de los padres decidir si su hijo tiene la madurez suficiente para disfrutar de esta experiencia.
Para que la familia se sienta tranquila, es importante aclarar las dudas desde antes.
“Lo mejor es no obviar nada. Hay que pregunten si hay personal que vigile por las noches, cómo se dividen las residencias (de niños de un lado y niñas del otro), qué tipo de seguro médico ofrecen y si alguien acompaña a los chicos cuando tienen actividades fuera de las instalaciones”, comparte Gibbs.
También se debe verificar que el campamento cuenta con alguna certificación.
En Canadá, por ejemplo, se recomienda que estén asociados con Languages Canada, mientras que en Reino Unido con el Consejo Británico. Ambas instituciones avalan la buena enseñanza del idioma.
Para conseguir un lugar se puede llamar directamente al campamento o solicitar la ayuda de una agencia especializada para obtener ventajas extra.
“Se designa personal de la agencia para que viaje como chaperón. A veces se queda con ellos, a veces se rota su estancia.
“Además, por cada 10 o 15 niños que manda Mundo Joven, el campamento coloca a alguien de su personal para que atienda especialmente a ese grupo y a los papás se les mandan reportes diarios de las actividades de sus hijos”, detalla Viramontes.
Un caso
Paulina Cabrera pasó el verano pasado en el campamento de St. Michael´s, en Toronto, donde tomó un curso de inglés, visitó algunos lugares de la ciudad e hizo amigas de otros países.
“En cuanto me instalé, me explicaron que iba a compartir cuarto con una niña de Japón, así que teníamos que comunicarnos en inglés.
“Al principio no fue muy sociable, pero después nos llevamos muy bien y fue muy triste despedirme de ella”, recuerda.
La joven de 17 años también explica que la gente del campamento siempre fue muy amable con ella y la ayudaron en todo momento.
“En los primeros días salimos a comer y mi tarjeta de débito no pasó, pero la directora me ayudó. Me prestó dinero y ya después se lo pagué. Todos fueron muy hospitalarios”, dice.