RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

En los recientes nombramientos efectuados por el presidente Peña Nieto, hay dos cosas que llaman la atención, una de ellas es algo que podíamos englobar en una área que quizás se llamaría “Pago de servicios políticos”. Y evidentemente ahí inscribo a Arturo Escobar, hombre muy cuestionado por actos de corrupción. ¿Por qué lo colocan ahí? Bueno pues porque es muy conocido que el milagro de la mayoría en la cámara de diputados, no se habría logrado sin la participación del Partido Verde, que aporta 47 diputados, que son los suficientes para respirar con la nariz fuera del agua. Es el tanque de oxigeno que necesitaba el PRI. Arturo Escobar va a la secretaría de Gobernación a la subsecretaría de prevención y participación ciudadana, que para él viene siendo un amortiguador a largo plazo. En otra subsecretaría, otra que sí tiene enorme importancia, llega Humberto Roque Villanueva, quien es, si no uno de los últimos dinosaurios, sí es un hombre que se acerca a la edad del parque jurasico. Es alguien cuyos mejores días en la política todos creíamos que ya habían pasado. Fue líder en la cámara de diputados cuando se aumentó el IVA; fue famoso por su triunfalista señal de que “ya les ganamos”, pero eso se interpretó como: “Ya nos atornillamos a la población”. Y pongo la palabra atornillar porque no puedo poner la palabra en la que todo mundo piensa cuando ve la “roqueseñal”. En fin, algunos cambios fueron por compromisos, tanto partidistas como de pago de favores políticos, colocando a políticos de no buenos antecedentes en la conducción de áreas vitales para el país, cambios que en nada benefician a México.

EL SEÑOR PRESIDENTE

Los mexicanos tenemos muchas cosas que ver y que reflexionar de los hechos recientes de Guatemala. Y por hechos recientes no me refiero a los de la semana pasada, sino a todo lo que ha venido sucediendo en esto que podríamos llamar el “reajuste” o la “reinserción” de Guatemala en la corriente democrática de las naciones de América Latina. Muchos recordarán la oscurísima etapa que sufrió ese país después de los años de la década de los cincuentas cuando se hundió en una verdadera guerra civil que duró más de treinta años que fue originada por un golpe de estado, y que fue auspiciada a su vez por intromisión del gobierno de los E.U. en plena Guerra Fría. Debemos recordar también, que por ejemplo Guatemala fue un campo de entrenamiento de los mercenarios del gobierno americano para invadir Cuba en los tiempos de Kennedy. Ahí se preparó a los adversarios de Fidel Castro. Ahí estaban los campamentos, muy cerca de Chiapas. Y de ahí los embarcaron, pasando por México, con la complacencia del gobierno mexicano, que por un lado ayudaba a Cuba y por otro lado tenía que servir como trampolín para muchas cosas; de ahí vino la invasión de lo que los cubanos llaman “Playa Girón” y los gringos llaman “Bahía de Cochinos”. Kennedy no les mandó la aviación y Fidel Castro los hizo pedazos. Pero Guatemala estaba mientras tanto en una prolongada guerra de la cual siempre, como ocurre en toda la historia, las víctimas son los más pobres. Durante muchos años en la parte norte, en la del Peten, la represión fue brutal, y en aquel tiempo, ya cerca del gobierno de Luis Echeverría, México dejó su frontera abierta y le dio asilo y refugio humanitario a miles de guatemaltecos. Pero los guatemaltecos de pronto recuperaron el paso de un nuevo sistema político, y uno de sus ingredientes, que creo que a los mexicanos nos vendría bien observar y atender, es este de la ruptura con la impunidad política. Independientemente de que todo lo que ha ocurrido ahí sea exclusivamente un triunfo de la justicia y que no haya habido en la persecución de antiguos jefes de estado ningún otro político asociado, tenemos que recordar que ya son tres, que yo tenga en mi registro, ex presidentes de Guatemala llevados al banquillo de las acusaciones: Alfonso Portillo, quién en México asesino a dos personas, y después fue enjuiciado en los E.U. por un problema de divisas, de lavado de dinero, de peculado, que no queda muy claro como un peculado va a ser dirimido por la justicia de Nueva York, pero como sean las cosas de la dominación continental, es un poco el porqué los narcotraficantes purgan condenas en los E.U. y no en Colombia o en México, bueno en México no, aquí en nuestro país tienen otro destino. El ex presidente Efraín Ríos Mont fue también enjuiciado por genocidio, violación de derechos humanos y otros delitos imprescriptibles y ahora Otto Pérez Molina. Incluso el señor Otto Pérez Molina, otro de los presidentes guatemaltecos llevados a juicio, ha dicho que un narcotraficante mexicano le ofreció 10 veces más del dinero que podría haber ganado en ese tráfico de impuestos que tiene que ver con asuntos aduanales y con asuntos de pago de derechos. Sabemos que la frontera está lo suficientemente cerca como para que todo pase de aquí para allá y de allá para acá. Incluso hubo casos criminales mexicanos muy famosos, que se resolvieron con la ayuda de Guatemala, como por ejemplo el caso del Indio Fernández, que cuando se escapó por asesinar a un campesino se fue a refugiar a Guatemala y los guatemaltecos, con la ayuda del embajador mexicano se lo trajeron a México. Mucho es lo que se habla entre México y Guatemala.

¿Qué nos enseña esto? Lo principal que podemos aprender de Guatemala, es que no puede haber avance democrático e impunidad en ninguna de las esferas de la aplicación de la ley. Y que la vida democrática implica el respeto de la ley y el castigo a quién no respete la ley. Esa tendría que ser la primera condición de la civilización y organización democrática una nación. Una nación en la que haya confianza en la ley, en la aplicación de la ley así como en la procuración y aplicación de la justicia. Parece mentira que un país más pequeño, que desde la historia, cuando México era un virreinato, Guatemala apenas era una capitanía general. Después Guatemala perdió parte de su territorio hacia el norte, de la misma manera que los mexicanos perdimos parte de nuestro territorio hasta el norte. Entre Guatemala y México no hubo una guerra, de por medio hubo una negociación política que permitió la anexión de lo que hoy es Chiapas a territorio mexicano. Pero por lo pronto los guatemaltecos, que son poquitos, que casi nunca nos ganan ni jugando futbol, ahora sí nos ganan diciéndole a este país y al mundo que puede haber una convivencia democrática con la aplicación de la ley y la impartición de la justicia. Guatemala nos dice: Los presidentes no son intocables, excepto uno, que Guatemala jamás podrá tocar: “El señor presidente” de Miguel Ángel Asturias, novela que ganó el premio Nobel de literatura en 1967. Es el único presidente de Guatemala que admiro y respeto.

GIRO TOTAL EN EL CASO AYOTZINAPA

Todo lo que se ha dicho sobre el caso de Iguala, habría que empezar por ver como cada una de las partes que analizan este asunto tiene un punto de vista diametralmente opuesto. A veces me recuerda, cuando se habla de esto, a la historia de Argentina y la Gran Bretaña. Para unos las islas se llaman Falkland Islands, si se es inglés, pero si es argentino se llaman Islas Malvinas. En el caso que hoy me ocupa, si se es parte de la versión que acusa al estado, estamos hablando de Ayotzinapa. Si se es parte de aquellos que plantean otra versión, que no necesariamente es la que plantea el estado, es el caso de Iguala- Cocula. Desde ahí cada quién tiene una diferente óptica para enfocar el análisis del problema. Estamos seguros que no puede haber dos verdades. Es imposible. Porque la verdad es simplemente el enunciado preciso de una realidad incontestable. Puede haber dos versiones de la verdad. Y en ese asunto es en donde creemos que está esta interminable discusión. Que me atrevo a suponer que no se va a terminar en los próximos seis meses de la beca que van a tener en México los expertos independientes que dependen de la OEA. Porque ellos no han investigado los hechos. Ellos han investigado la investigación. Y han concluido que la investigación dice cosas que no se ajustan a la realidad. Especialmente, y aquí viene la otra gran contradicción en el análisis de las cosas, que para unos, los jóvenes que están desaparecidos están vivos. Para otros, los que defienden esta llamada verdad histórica que ofreció la Procuraduría General de la República, cuando todavía estaba en manos de Jesús Murillo Karam, no solamente no están vivos, sino que están muertos y calcinados.

¿En que se basa la Procuraduría para decir que calcinaron los cadáveres? Se basa en la prueba de que uno de esos cadáveres, al menos, fue probado científicamente en un laboratorio neutro, de otro continente, de otro país, que así fue. Que sí había sido ese cuerpo calcinado. Por consecuencia dicen que los demás sufrieron la misma mala suerte, pero jurídicamente mientras no aparezca una evidencia siguen desaparecidos y por eso el gobierno ha dicho que esta investigación permanece abierta.