Para los tulumenses, nativos o adoptados, este pueblo es el verdadero paraíso. Alejado del bullicio y la vida nocturna de Playa del Carmen y Cancún, posee una cultura maya muy arraigada y tiene, en la sencillez, a su mejor virtud.
Los que llegan a vacacionar experimentan la tranquilidad que cautivó a muchos de los extranjeros que se han decidido a dejar su país de origen para hacer una vida en este lugar.
“El encanto es que aún puedes sentir el Caribe al natural. Puedes encontrar lugares de primera calidad, pero al mismo tiempo puedes irte a la Reserva (Sian Ka’an) y quedarte en una playa. No sé si en otra parte de la Riviera exista esto, creciendo tan rápido, creo que se ha perdido en Cancún o Playa”, cuenta Alberto Maragno, un italiano que comenzó a vender jugo de caña cuando llegó a Tulum hace cerca de 10 años y que ahora es propietario de Batey Mojito & Guarapo Bar, uno de los sitios predilectos en el centro de este Pueblo Mágico.
A diferencia de otros atractivos turísticos en la Riviera Maya, aquí no abundan las discotecas, centros comerciales o grandes resorts. Los lugareños dicen que es común que los que se hospedan en Playa del Carmen o Cancún se den una vuelta por las tardes, para disfrutar de la tranquilidad de las playas.
“Aquí puedes venir en la noche y no vas a escuchar el ruido de las discos. Es un poquito más conservador. A la una de la mañana, dos de la mañana, sí hay bares abiertos, pero son mínimos”, revela Mario Pérez, empleado de Space For Snorkel, sitio que ofrece servicios de esnórquel y buceo en los cenotes.
Una buena manera de experimentar Tulum es hospedándose en alguna de las casas que ofrece la plataforma Airbnb: prepararte un café al amanecer, leer en el jardín, tener el tiempo suficiente para practicar el llamado slow travel y salir a caminar o andar en bicicleta son pequeños lujos que te hacen sentir como si estuvieras en tu casa.
Además, se tiene la oportunidad de convivir con la gente de la localidad, conocer sus costumbres, compartir su día a día y acercarse al destino de una manera más auténtica.
Por ejemplo, el viajero alcanza a percibir la seguridad del destino. A veces, la “preocupación” más grande en este poblado son los mosquitos o los tábanos, que aparecen con más frecuencia con las lloviznas que van y vienen durante el día y la noche.
“No acostumbramos cerrar las puertas con seguro, sólo la principal. A mí me tocó vivir en otra parte de México y siempre estaba preocupado… Aquí, no”, asegura Nico Wilmes, uno de los anfitriones de la Casa Los Amigos, una de las tres villas privadas -de su propiedad- que figuran en el catálogo de Airbnb.
Nacido en Frankfurt, Alemania, Nico y su socio, el estadounidense Marc Levy, llegaron hace seis años, atraídos por este ambiente de calma y la oportunidad para hacer negocios, y fundaron la marca Los Amigos Tulum, una de las desarrolladoras inmobiliarias con mayor crecimiento en el pueblo.
Pero no sólo los extranjeros han quedado fascinados. Tal es el caso de Orlando Ávila, originario de Aguascalientes, que es dueño de la Palapa Truck, una camioneta Ford Ranger 97 que habitó por cerca de tres años en la esquina de la calle en la que vivía su hermana, luego de transformarla en una “casa”, y que ahora, junto a su pareja Margarita, la ha convertido en uno de los alojamientos más populares de Tulum, también en dicha plataforma.
“Yo llevo 17 años viviendo aquí, y sí he visto cómo ha ido creciendo Tulum, pero mantiene su esencia, esa tranquilidad que le gusta a muchos de los turistas que ya se han quedado aquí”, comparte Orlando.
Para quienes buscan bienestar en sus travesías, Tulum brinda la oportunidad de hacer yoga al amanecer en la orilla de la playa y disfrutar platillos con ingredientes orgánicos cultivados en huertos locales o bien ir a la Bahía de Soliman, ubicada en una comunidad residencial a unos 15 minutos del centro del pueblo, y degustar un ceviche o un pescado frito en Chamico’s a merced de la brisa y el sonido de las olas del mar.
Y, sí, también están los atractivos de su zona arqueológica, los cenotes y los paseos a la Reserva de Sian Ka’an; sin embargo, el pueblo de Tulum posee un encanto único y es la razón por la que muchos lo han adoptado, de corazón, como su nuevo hogar.

Guía práctica
CÓMO LLEGAR
Desde la Ciudad de México, Aeroméxico, Interjet, VivaAerobus y Volaris vuelan directo a Cancún. Desde aquí, son 130 kilómetros en carretera hasta Tulum.
Desde Guadalajara, Aeroméxico, Interjet, VivaAerobus y Volaris vuelan directo a Cancún. Desde aquí, son 130 kilómetros en carretera hasta Tulum.
Desde Monterrey, Aeroméxico, Interjet, VivaAerobus y Volaris vuelan directo a Cancún. Desde aquí, son 130 kilómetros en carretera hasta Tulum.

DÓNDE COMER
Los Aguachiles de Tulum es una buena opción para probar el tradicional aguachile de camarón o callo de hacha o unas tostadas de pescado a la mantequilla. Para acompañarlos, un coctel con mezcal o una cerveza bien fría.
Para degustar algo a la parrilla está El Asadero que ofrece cortes de carne y tacos al estilo norteño, además de un menú vegetariano.

DÓNDE DORMIR
La Casa Los Amigos, a seis cuadras de la carretera Cancún-Chetumal, es una villa privada que cuenta con dos habitaciones con terraza en la planta alta, cocina, comedor y una estancia en la planta baja, además de alberca. Desde 3 mil pesos por noche en ocupación doble en Airbnb.
La Palapa Truck brinda la posibilidad de adentrarse en lo más profundo de la Reserva de Sian Ka’an y al mismo tiempo quedarse cerca de la playa, disfrutando de una privacidad inmejorable. Desde mil 360 pesos en ocupación doble.

MÁS INFORMACIÓN
aeromexico.com
tulum.gob.mx
airbnb.com
spaceforsnorkel.com
losamigostulum.com