GUADALAJARA, Jalisco.- Hay disgusto, y mucho, entre el Estadio Jalisco y los Leones Negros, quienes volvieron a perder en casa, ahora 2-0 a manos del Zacatepec.
Los melenudos cayeron este mediodía como locales, en medio de una auténtica pachanga arbitral, pues el silbante Ángel Monroy expulsó a cinco jugadores al final del Primer Tiempo, tres de los universitarios y dos de los Cañeros.
Es un hecho, la UdeG tiene proceso de divorcio con el Jalisco, pues apenas han cosechado un punto de 12 posibles. Tras la derrota están fuera de la zona de Liguilla y su torneo comienza a caer en capítulos dramáticos.
Si el silbante Monroy les complicó aún más el partido, ellos mismos ya lo habían hecho antes. Jesús Vázquez de manera inocente apenas al minuto 5 se fue expulsado.
A raíz de eso, los Cañeros se adueñaron de la cancha. Fueron inteligentes y anotaron al minuto 26 por conducto de Alejandro Berberiscos.
Los melenudos no tuvieron capacidad de reacción, de lo que sí fueron capaces fue de complicar más el mediodía. Jorge Mora se calentó y propició un conato de bronca.
El resultado de esa calentura y falta de concentración, causó la expulsión de él mismo al 45′, de Ribair Rodríguez y por parte del Zacatepec se fueron de la cancha Juan Orozco y Rolando Sena, todos al mismo 45′.
El complemento fue una cascarita. Muchos espacios y un futbol muy poco atractivo. Los que siguieron en su juego inteligente fueron los visitantes y tuvieron su recompensa.
Al minuto 64′, Jonathan Ramis aprovechó un mano a mano frente a Humberto Hernández y puso el segundo. Los 7 mil 536 espectadores recriminaron, chiflaron y abuchearon, sí al silbante Monroy, pero también a su escuadra.