El insomnio, padecimiento que se extiende. Ana Laura López Ovalle, psicóloga clínica del Hospital Hidalgo, señaló que las angustias, preocupaciones, temores o una vida ajetreada, son algunos de los factores por los cuales la gente no logra conciliar el sueño, ya que el cerebro identifica este tipo de actividades y pensamientos, generando como consecuencia que las personas tenga dificultades para dormir, lo cual es más común de lo que se cree.
Destacó que el sueño tiene una función muy importante para el ser humano, que es la recuperación y el reestablecimiento, por lo cual, si no se duerme hay un constante estrés, se dificulta el aprendizaje, además, las personas tienden a estar irritables y no tienen disposición para realizar diversas actividades, pues están constantemente cansadas; añadió que si esta condición no es tratada puede traer consigo complicaciones más graves, que inclusive pueden llegar a la muerte en casos extremos.
López Ovalle sostuvo que existen diferentes tipos de insomnio: quienes al acostarse tardan varias horas en conciliar el sueño, por lo cual, al despertarse se siente agotados porque no descansaron; también hay quienes se duermen, pero de manera intermitente despiertan durante la noche, y al despertar tampoco tienen una sensación de descanso.
Afirmó que se deben analizar los casos específicos de cada paciente para determinar qué es lo que le está afectando a la persona, sin embargo –dijo–, mucho tiene que ver con la manera en la cual a lo largo de la vida aprenden a gestionar los conflictos que se les presentan a diario.
Finalmente, la psicóloga clínica del Hospital Hidalgo indicó que el suministro de fármacos para poder conciliar el sueño va a depender del problema del afectado: si es un conflicto que lleva mucho tiempo sí es recomendable, de lo contrario, existen terapias para que conozca la problemática que le está generando angustia y por consiguiente el insomnio.

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