Ha disminuido la edad de las jóvenes que buscan ayuda luego de ser violentadas por sus parejas; Roxana Escobar López Arellano, quien preside la fundación Mujer Contemporánea en la entidad, lamentó que actualmente el 43% de las mujeres que llegan al refugio son adolescentes o preadolescentes; explicó esto se debe a una descomposición social muy fuerte por la que está atravesando la entidad.

“Cada vez llegan mujeres más jóvenes al refugio, el promedio de edad es entre 17 y 23 años (…) estas chicas lo que buscan es tener un apego, que alguien las quiera y las proteja, porque provienen de hogares en donde nunca vieron por ellas y siempre estuvieron mal valoradas”, enfatizó.

Explicó que las jóvenes pretenden a través de relaciones equivocadas, encontrar lo que en sus hogares se les negó, sin embargo, se vuelven vulnerables a ser victimas de violencia a manos de sus parejas.

Indicó que en muchos casos, mujeres de 23 ó 24 años, ya han concebido dos o tres hijos de parejas diferentes, sumando así historias de violencia.

“Curiosamente al refugio ya no llegan mujeres de 35 ó 40 años, es muy raro que llegue una mujer de esa edad, cuando en los inicios era todo lo contrario”, manifestó.

Dijo, además, que la situación local no dista mucho de lo que es la nacional, registrando índices alarmantemente altos de incidencia de violencia contra la mujer; “este año hemos tenido un incremento de mujeres dentro del refugio, llevamos 13 mujeres más de las que tuvimos el año pasado”, refirió.

Éste, sin duda, también es un signo de la conciencia que están adquiriendo las mujeres, que ya se atreven a acudir a un refugio; asimismo, incrementó también el nivel de permanencia, antes era de 45 días, mientras que ahora ya son alrededor de 60.

“Las mujeres están viendo que sí les resulta conveniente permanecer en el refugio más tiempo, y lo hacen con una conciencia de cambio; yo creo que a nivel local la violencia sigue siendo muy fuerte, cada día vemos que la mujer es maltratada para acabar con ella, si no físicamente, por lo menos acabar con sus resistencias emocionales e intelectuales”.

Asimismo, explicó que la violencia psicológica es la peor ejercida contra una mujer, porque es la que tarda mucho más en sanar, y la que ellas tardan mucho más en reconocer.

“Ellas se pasan la primera parte de su vida de violencia tratando de justificar al compañero y cuando se dan cuenta que no hay justificación, para ellas emocionalmente ya es demasiado tarde”.