Es lamentable el alto índice de defunciones a causa de cáncer infantil. Luza Nieto Núñez, responsable de Desarrollo Institucional del Centro de Atención a Niños con Cáncer (Canica), apuntó que cada cuatro horas muere un niño por cáncer en México, por lo cual en esta institución buscan cambiar dicha situación ofreciendo a los pacientes tratamientos alternativos a su enfermedad, para que puedan sanar en menor tiempo.

“Cambia mucho el saber a tiempo que tienen cáncer, ya que el tratamiento es agresivo, en lugar de tardarse cinco años, que es el tiempo que normalmente lleva, puede tardarse un año porque no ha invadido tanto. El detectar los 12 puntos, es muy importante para las familias, por lo tanto, los papás deben estar al tanto de jóvenes y niños”, recalcó.

Precisó que en Canica se maneja un programa principal que es de psicoterapia donde acuden menores desde 3 años de edad, hasta jóvenes de 18, en grupos de cuatro años, dependiendo su madurez, donde pueden hablar de sus emociones y la situación del cáncer.

“Es una cosa sorprendente que no se habla en la familia, se vive; cuando les avisan que su niño tienen cáncer van al hospital, lo viven pero no lo hablan, aquí aprenden a hablarlo y fortalece a la familia. Hemos visto que se destruyen las familias por una situación así, hay casos en que el papá se va, o cuando los hermanos tienen conductas erráticas por la ausencia de la mamá que está atendiendo al enfermo”, detalló.

La activista puntualizó que se da una atención integral, por lo cual no sólo asiste el paciente, sino también los padres, hermanos y familiares cercanos, a los cuales les está afectando la patología del menor, como puede ser a algún abuelo.

Aclaró que en el Centro no se les trata con lástima, por el contrario, se esfuerzan por que pacientes y familiares sean unos “guerreros” que enfrenten de mejor manera la enfermedad; la actitud es igual o más importante que el tratamiento medicinal para recuperarse.

“Con el respaldo de un terapeuta, están las mamás reunidas, se solidarizan, se fortalecen, manejan las emociones; es un dolor muy grande ver a tu hijo enfermo. Hemos visto progreso de jóvenes y niños; hay quienes llegan con otras situaciones aparte del cáncer, como el hecho de no caminar bien, o comerse las uñas hasta sacarse la sangre, a causa de ansiedad, pero es un chantaje que no saben cómo manejarlo; aquí empiezan a independizarse y caen en conciencia de la enfermedad, que es una pena, pero se puede salir adelante”, recalcó.

Canica atiende a niños con cáncer en Pico de Orizaba #225 en Jardines de la Concepción II Sección, o al teléfono 251 48 73.