Saúl Alejandro Flores

La semana pasada el Director General de la Comisión Nacional del Agua, Roberto Ramírez de la Parra dio a conocer lo que se denominaron como los seis puntos para un mejor uso y cuidado del recurso hídrico. En pocas palabras podríamos resumirlo que se trata de los principios para desarrollar y operar lo que será una política nacional, puede parecer a simple vista como algo sencillo, pero no lo es, en razón de que es una visión que permitirá ir delineando las acciones básicas en los próximos dos años y por ende en su momento llegar a las mayores, o dicho de otra manera el poder estructurar y vertebrar una política de gran calado.

Me permito transcribir los mencionados seis puntos y al final haré un comentario general. “El primer punto será subir a la página de la Comisión, cuatro guías operativas en temas fundamentales, que permitirán la identificación de costos para la sostenibilidad; así como la formulación de políticas públicas; la creación de organismos intermunicipales y la elaboración de reglamentos locales para los servicios.”

“Como segundo punto, se trabaja para que el próximo año entre en función el Centro Mexicano de Capacitación de Agua y Saneamiento, el cual servirá para impartir cursos en diversos rubros al personal operativo de los sistemas de agua.”

“En el tercer punto se plantea la ampliación del plazo para que los municipios y los organismos operadores se incorporen al Programa Agua sin adeudos, el cual estará vigente hasta febrero del año que entra, lo que es una gran oportunidad para mejorar las finanzas en la materia.”

“Como cuarto punto, explicó que se trabaja en una estrategia conjunta con la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) para hacer un uso más eficiente del agua, vinculado con la rentabilidad y con la sustentabilidad.”

“Como quinto punto, refirió que en conjunto con los usuarios, se realizan ajustes a las reglas de operación de programas federalizados, a fin de facilitar el acceso a los recursos y adecuarlos a sus necesidades, y como último punto, anunció que se trabaja en una estrategia para permitir un uso más eficiente de las presas del país, con lo que se busca garantizar el agua para todos los usos hasta por dos años”.

Amables lectores, es indudable que cualquier iniciativa que por sencilla que parezca y que impacte de manera contundente en la gestión del recurso hídrico es bienvenida, porque de alguna manera abona en superar las brechas y reducir los impactos negativos de los diversos problemas que se viven en el sector.

Estamos ante seis puntos, lo cual refleja una manera de escrutar sobre lo más relevante, no implica esto excluir de que otros asuntos sean menos importantes, pero por algo podemos empezar, de eso no cabe duda, pero de alguna manera podríamos pensar en una vertebración o forma de articular los seis puntos con miras a obtener mejores resultados y no quedar en buenas intenciones, pues habría un alto riesgo de que pasen otros tres años y los avances sean escuetos, contribuyendo a generar un desánimo en los usuarios y ciudadanía de que las autoridades proponen, anuncian y no concluyen. He ahí lo imperioso de cambiar esa percepción a través de acciones con resultados palpables y basados en la corresponsabilidad.

Hace un par de años en este espacio y todavía el año pasado, hablé acerca de la importancia de delinear una verdadera gobernanza más allá de que esa palabra se menciona hasta el hartazgo en todos los eventos públicos, como ya advertí en el párrafo anterior, es importante consolidarla, antes de que sufra un deterioro ante la ciudadanía, para el caso del sector agua, nos estaríamos refiriendo a los usuarios en todas sus modalidades.

Cuando se habla de gobernanza, se piensa en multitudes trabajando, no es precisamente así, sino que exista un número de ciudadanos cuya presencia genera un sentimiento de confianza, porque son ciudadanos que con sus diversas acciones han demostrado la congruencia en la corresponsabilidad, dicho en otras palabras, exigen pero actúan. Retomando el argumento de que en este espacio había mencionado que de acuerdo a los criterios de la OCDE, se han definido las brechas en la gobernanza, mismas que es importante reducir o atacar para lograr lo que ellos denominan como “buena gobernanza”, en ese espacio mencioné que para el caso nuestro es imperante considerar otra brecha que no aparece en el catálogo de la OCDE y que es la brecha interinstitucional e intrainstitucional.

En el país podemos recordar que se han emprendido cada sexenio o trienio diversos programas, proyectos etc. pero muchos no han prosperado y no porque sean ineficientes, al contrario son excelentes de haberse dado continuidad los logros hubieran sido extraordinarios, pero ha faltado el seguimiento, además de un verdadero involucramiento de diversos actores sociales y políticos, en este sentido, podemos decir que se ha dado la brecha entre los diversos ámbitos del gobierno, federación, estados, municipios, y organismos públicos descentralizados, incluso lamentablemente al interior de las propias dependencias, y eso ha propiciado que no se hayan podido obtener avances, esos sesgos a veces son por factores de poder entre cotos que merman los avances, pero también es reflejo de los reales efectos de las políticas o mecanismos existentes verdaderamente, se requiere del diseño de componentes articuladores, que vayan más allá de la imagen que se tiene de CONAGUA asimilada con arbitrariedad, porque esta dependencia debe ser una verdadera autoridad articuladora de todos los actores con los correspondientes márgenes de autonomía, estamos ante un reto para que los seis puntos no se conviertan lamentablemente en seis intenciones. No podemos darnos el lujo de perder tiempo, estas deben ser acciones que permitan que en México y Aguascalientes al agua nos alcance.

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