Las casas antiguas abandonadas en el Centro Histórico no están solas por el gusto de los dueños, sino por los obstáculos que mantienen la ley y la propia burocracia para resolver los juicios testamentarios y de ordenamiento del predio, aseguró el ex presidente del Colegio de Abogados de Aguascalientes, Javier González Gutiérrez.
Si esto no fuese suficiente, los legisladores locales han realizado modificaciones que sólo prolongan más los conflictos testamentarios, al avalar la figura de copropiedad en caso de que no haya un acuerdo entre las partes, pero con ello sólo se generará un nuevo juicio civil por la disputa del bien bajo la extinción de copropiedad.
Consideró que una alternativa para resolver los intestados, debería ser la legislación de inventarios de avalúos parciales en los que se pueda resolver al menos el destino de una parte de los bienes en disputa.
Una de las principales razones para que los inmuebles del Centro Histórico se mantengan ociosos, se presenta por la ineficiencia de las oficinas del Catastro en el Estado y del ISABI en el caso del Ayuntamiento de Aguascalientes, para resolver los conflictos de límites y linderos de las fincas.
“Ahora hay problemas en el Centro porque las casas antiguas tenían muros medianeros de adobe de por los menos 60 centímetros que compartían dos viviendas, y esto hace que no coincidan las medidas cuando se derriban. Catastro tiene un criterio muy corto porque no entienden que las medidas de las propiedades se hicieron hace más de cien años, y evitan liberar escrituras de estas propiedades”.
Explicó que Catastro y el ISABI han asumido una posición que obstaculiza la utilización de los bienes, ya que ante diferencias menores en mediciones que son comprensibles por la antigüedad en las que se hicieron, obligan a que se realicen nuevos planos por Catastro, o incluso a que acudan a un juicio de corrección de medidas.
Además, cuando el propietario desea respetar el muro medianero y perder esa parte del predio para que no haya conflictos con el inmueble que comparte el muro, la oficina de Catastro no lo autoriza.
Lamentó que las autoridades sean las que provoquen la paulatina destrucción y abandono de los inmuebles, cuando la gente tiene el principal interés en tener certeza de sus bienes, pero terminan por hartarse de procesos burocráticos y juicios caros y tortuosos.