BREXIT y sus primeras implicaciones

David Reynoso Rivera Río

En un mundo tan globalizado y gracias al uso de la tecnología, resulta fascinante que en cuestión de segundos, podemos enterarnos de lo que sucede prácticamente en cualquier rincón del orbe. El pasado 23 de junio, se celebró en el Reino Unido el referéndum sobre la permanencia de dicho ente en el sistema de la Unión Europea. En lo personal, consideré fascinante el hecho de poder observar y dar seguimiento al funcionamiento de los mecanismos de participación ciudadana en las decisiones públicas en otros países y cómo es que estos conllevan también una gran oportunidad o un gran riesgo.
Como primera observación, me llamó la atención que estos ejercicios se realizan dentro de las 7 am y las 10 pm en día laboral, donde los miembros de las casillas son funcionarios públicos, las urnas son cajas de color negro y tanto el cómputo como escrutinio se realizan fuera de las casillas ya que se cuenta con centros de conteo autorizados que en primer plano evaden la existencia de resultados oficiales preliminares y simplemente brindan con certeza y rapidez resultados oficiales transcurridas unas cuantas horas del día siguiente.
Después de varias décadas de permanencia por parte del Reino Unido en la denominada Unión Europea, se anunció el resultado del referéndum denominado BREXIT en el cual la democracia eligió dar la mayoría al “LEAVE” y por ende separarse del citado régimen, en el cual, definitivamente, ocupaba uno de los roles principales; no importó que se había diseñado un mecanismo de participación ad hoc a ellos en el cual ni siquiera compartían moneda. Tras el resultado, vendrá ahora el cierre de las negociaciones correspondientes previstas dentro del Tratado de Lisboa.
Dicho lo anterior, es importante mencionar que las reacciones políticas ante dicho suceso no tardaron en aparecer y es por ello que el principal promotor de la campaña “REMAIN” para que el Reino Unido permaneciera bajo la Unión Europea, el actual primer ministro británico, David Cameron, anunció su dimisión. Aunado a esto, apenas a horas de conocerse los resultados, la libra sufrió una de sus mayores caídas frente al dólar y las bolsas alrededor del mundo comenzaron a experimentar bajas significativas.
Con la salida de David Cameron y dada la actitud democrática de su pueblo, es muy probable que su reemplazo sea un líder antieuropeo que probablemente dificulte el proceso de negociación. Llama la atención la clara voluntad de algunos de los territorios que forman el Reino Unido de permanecer en la Unión Europea. Tenemos como prueba de ello la diferenciación del voto por país: Inglaterra y Gales tuvieron la misma proporción de voto: 53% por el Leavey 47% por el Remain (a pesar de que en Westminster, el centro de Londres —como en casi todas las grandes ciudades— ganó la permanencia con un 75% a favor); pero Irlanda del Norte y Escocia optaron por permanecer en la Unión, con un 56% y un 62%, respectivamente. Todo esto evidentemente ha provocado que algunos expertos se planteen la posibilidad de que estos territorios puedan decidir en un futuro si quieren seguir siendo parte del Reino Unido o no, con un nuevo referéndum independentista.
En conclusión, como ciudadanos del mundo, debemos estar al pendiente de las implicaciones que seguirán teniendo estas decisiones tanto en lo político como en lo económico. Por lo pronto, la “democracia” ha hablado y la salida es casi un hecho, me permito dejar sobre el tintero este interesante dato que habría que resaltar: el voto por la salida de la Unión Europea fue prevaleciente entre los mayores de 60 años y no entre los jóvenes.

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