Seguramente que alguien tiene algunas anécdotas que contar de su época estudiantil, principalmente aquellas que tenía como afán molestar a un compañero lanzándole bolitas de papel ensalivado, o inmiscuirlo en un asunto que no cometió, lo que visto a la distancia eran las clásicas bromas que se vivían en las aulas, lo grave es que se llegue a la etapa de adultez y no se supere esa tendencia, haciéndose con fines aviesos y de aprovechar el momento.

En las campañas políticas es común hacer denuncias públicas o filtrar información que provoque el escándalo, inclusive sin haber elementos infalibles se tome como un hecho consumado y se lance toda clase de críticas contra “ese” o “esos” que cometieron tal o cual delito, basándose en declaraciones que por regla general no se hacen acompañar de documentos probatorios.

En la cresta del proceso político rumbo a las elecciones del 7 de junio, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) sacó a balcón al presidente municipal de Rincón de Romos, Fernando Marmolejo, acusándolo de manejo inadecuado de 14 millones de pesos que recibió de la Federación el año pasado y que los 13 millones de pesos destinados para obra pública ya se los gastó, por lo que “pedirán el desafuero” y la destitución de cuatro de sus colaboradores.

La falta de elementos evidenciables no permite asegurar que, efectivamente, el alcalde Marmolejo cometió esos ilícitos, sin embargo, los perredistas siembran la duda y dejan que los rumores se encarguen de enjuiciarlo, porque política y electoralmente es lo que conviene ante la proximidad de los comicios a diputados federales.

Es costumbre muy arraigada en los partidos políticos y sus representantes lanzar la piedra y esperar los efectos, en lugar de recurrir primero a las instancias correspondientes, como sería el Congreso del Estado para que inicie las investigaciones y considere si procede el desafuero y el Ministerio Público que determine si hay delito, debiendo presentar los documentos que lo acrediten, porque sin ellos difícilmente puede iniciarse las indagatorias, y una vez cumplido esos trámites entonces sí hacerlo del conocimiento público.

El caso de Fernando Marmolejo ha estado en las espacios informativos impresos y electrónicos por diversas circunstancias, una de ellas fue hace unos meses con una agrupación que por semanas le hicieron un plantón frente al edificio de la presidencia municipal, en demanda de obras y servicios que, presuntamente, se comprometió a realizar, acusándolo de todo lo imaginable, inclusive hubo quien le puso fecha para la solicitud de licencia, pero una vez que se atendió la petición nadie volvió a mencionar la salida.

La imputación de “mal manejo de recursos públicos” que hizo el regidor del PRD, Rubén Acosta Gutiérrez, en la conferencia de prensa que tuvo lugar el pasado 20 de abril, hablan del desafuero debido a las inconsistencias “de mucha consideración” que hay en el manejo financiero del ayuntamiento, como son los 13 millones previstos para obra pública, que dijo, debían aplicarse durante los tres años de su ejercicio constitucional: “Lo delicado es que Rincón de Romos no tiene obras como para pensar que se ejerció correctamente el millonario pago que dice la Alcaldía realizó a varias constructoras”.

Por su parte, el Presidente Municipal ha guardado silencio, lo que podría significar que tiene una estrategia para demostrar que sí se hizo el gasto, o también, que carece de elementos para defenderse y prefiere esperar que con el maremágnum de las campañas electorales el problema se diluya.

Como si la presión de los regidores de oposición no fuera suficiente, el Ayuntamiento de Aguascalientes amenazó a su par de Rincón de Romos, de que paga o ya no tira los desperdicios en el basurero de San Nicolás. El adeudo es de 6.5 millones de pesos y que arrastra desde 2008, esto es, los dos alcaldes anteriores no pagaron y tampoco lo ha hecho el actual, por lo que si no liquidan se corre el peligro de que la basura se quede a cielo abierto con todo lo que implicaría para la salud de los rinconenses.

Al igual que en el demanda de los antorchistas, la denuncia de los ediles y la exigencia del municipio capitalino, se observa que Fernando Marmolejo carece de asesores, de alguien que le sugiera qué hacer en momentos de crisis, y también que políticamente el Partido del Trabajo (PT) lo ha dejado solo, por lo que si quiere salir avante debe enfrentar personalmente lo que sea.

DESPLOME LÓGICO

Aunque se diga que la reducción de la matrícula en las normales se debe al “excesivo número de maestros”, la realidad es muy distinta, puesto que el problema coincide con la reforma educativa, que no sólo limita el ingreso a una plaza, sino que tiene una serie de requisitos para conservarla y está latente que puedan perderla por cuestiones burocráticas.

La directora de la Normal del Estado, Georgina Sandoval Romo, reconoció en entrevista para este Diario, que anteriormente podían tener hasta 50 estudiantes en cada aula, pero ahora no deben exceder de 30, por disposición de la citada reforma, asimismo, en los últimos años se redujeron en más del 50% las solicitudes, debido a la falta de oportunidades laborales para los docentes, por lo que el Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) será el que defina el número de espacios que se abrirán.

El viejo axioma, que a aceptación de parte relevo de pruebas, tiene su justa dimensión, porque en materia educativa el cambio que se promovió desde el Pacto por México no fue la panacea y sí una serie de dificultades que los conocedores del tema anunciaron a su debido tiempo, por lo que recibieron el calificativo de ser contrarios a los intereses de la República.

Desde un principio se habló que la reforma tenía como objetivo central lo laboral y administrativo, por lo que la ley general y las leyes secundarias se enfocan a ello, quitándole al SNTE toda participación en la toma de decisiones. El secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet, reconoció en una entrevista radiofónica en septiembre de 2013, que la reforma educativa, “sí, parcialmente es laboral”.

Es un acuerdo suscrito por los tres principales partidos (PAN, PRI, PRD) y el gobierno federal, que carece de un proyecto claro, no precisa hacia dónde se quiere caminar en el terreno pedagógico ni cómo se resolverán los problemas del sector, pero sí precisa que los profesores pueden perder el empleo sin importar la antigüedad que tengan en el mismo.

En estas condiciones, es natural que independientemente de las restricciones que ordene el IEA en la matrícula, las normales tendrán cada vez menos alumnos y alumnas, ya que como lo admite la directora de la Normal del Estado, “en este fenómeno podrían incidir otros factores como la mala imagen generada en torno al magisterio y la nueva normatividad”, aunque lo matiza al citar que “la principal es el gran número de educadores que no han podido hacerse de una plaza”.

Lo irrebatible es que los y las jóvenes que estudian esa carrera no tienen ninguna seguridad para su futuro, porque aun cuando egresan con un papel que los acredita para ejercer el magisterio educativo, a la hora que se presentan al examen para que se les tome en cuenta en una bolsa de trabajo, al 60% se le ha calificado como “no aptos”, lo que significa que los años que pasaron en el aprendizaje no sirvieron de nada, pero lo más terrible es que nadie se hace responsable del drama que viven, porque si el título se los otorgó la SEP como garantía que están capacitados y es la misma SEP la que dice lo contrario, entonces ¿Quién responde de los planes equivocados que se imparten en los centros de formación?

CONTABILIZAN GASTOS

En las reuniones que sostienen los candidatos de los distintos partidos se ha podido detectar a personas que con displicencia miran aquí y allá, y como no queriendo la cosa apuntan el número de asistentes y sobre todo si recibieron playeras, cachuchas, apoyos alimenticios y médicos y otros obsequios, porque de acuerdo a la ley electoral, todo ello se incluye en los gastos de campaña y si llegado el caso que rebasen el tope por un cinco por ciento, pueden quedar descalificados. Son las clásicas “guerritas” en que unos a otros se espían, en espera de trabarlos en la jugada. Si antes lo hacían a pesar de que no había condiciones jurídicas, hoy es con la seguridad de que en caso de perder pueden ganar en la mesa.