Noé García Gómez

La novela 1984 del escritor Jorge Orwell, describía la vida de los ciudadanos de Oceanía que eran vigilados las 24hrs del día, los 7 días de la semana por el gobierno, al que se le concia como Big Brother (gran hermano), todo lo que ocurría en cada ciudad, familia e individuo lo sabía, qué comía, dónde iba, sus intereses y gustos, con quién se relacionaba, en síntesis todo lo veía y todo lo sabía. Además de que busca educar y alinear a la población a un pensamiento único y colectivo, eliminando en el individuo su capacidad de raciocinio y pensamiento individual.

Lo que pareciera ciencia ficción, hoy es más común de lo que parece y se ha ido instalando paulatinamente sin percibirlo. Ejemplifico.

Por voluntad propia los usuarios de redes sociales hacen público gran parte de su vida diaria, suben ubicaciones, gustos y momentos significativos, en facebook, twitter, instagram, vine, whatsapp, etcétera, además que el círculo de seguidores es información valiosa para quien desee conocernos. Es de todos sabido que, estrategas de marcas, mercadólogos y especialistas en publicidad realizan sus estudios en base al análisis de perfiles y actividad, todo con nuestro consentimiento, ya que al no tener la costumbre de leer los términos y condiciones para hacer uso de las redes sociales en las que nos inscribimos, la mayoría de la veces en esas pequeñas cláusulas autorizamos a las empresas para no solo analizar nuestra información, sino compartir nuestros datos con fines de mercado.

Pero también se da de manera oculta, aplicaciones y spams que se introducen de manera disimulada al comprar un Smartphone, instalar aplicaciones o usar redes de wi-fi, esto por parte de empresas privadas y comerciales con fines mercadológicos y lucrativos.

En cambio había sospechas del espionaje por parte de distintas organizaciones gubernamentales de distintos país para espiar a sus ciudadanos y ciudadanos de otras naciones, esas sospechas fueron confirmadas por Edward Snowden exempleado de la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos; dice que se trata de herramientas tecnológicas que espían lo que hacen los usuarios en sus dispositivos sin que lo sepa.

El también activista por los derechos de la privacidad y la información de los ciudadanos comenta que los gobiernos británico y de Estados Unidos, están invirtiendo una gran cantidad de dinero en tecnología para vigilar masivamente las comunicaciones privadas de los ciudadanos a través de cuatro sistemas llamados “pitufos”.

El soñador: El “espía” pitufo soñador es una herramienta de hackeo que permite encender y apagar el teléfono sin que el usuario lo sepa; abre la puerta para el resto de los pitufos.

El Fisgón: Este puede activar el micrófono del dispositivo para que se pueda escuchar todo lo que sucede a su alrededor.

Rastreador: Es una herramienta de geolocalización “que permite seguirte con una gran precisión”.

Paranoico: Este pitufo es el que se encarga de cubrir a todos los demás; es una herramienta de autoprotección del sistema, que se utiliza para “blindar la manipulación” del celular.

Y estos gobiernos ¿para qué espían a sus ciudadanos y gente de otros países? La información puede servir para labores políticas o de seguridad, la paranoia por los terroristas lleva a EUA a desconfiar de todos, por tanto pueden utilizarla para negar visas, iniciar investigaciones o argumentar cargos. Además de poder ir moldeando el discurso para implantar la cultura política deseada por ellos.

La realidad es que la ficción nos alcanzó, hoy ya sea por gusto propio o por desconocimiento estamos siendo vigilados, y el peligro que una empresa o gobierno tenga nuestra información privada siempre causa reservas y desconfianza.

¿Y usted sabe quién vigila su Smartphone?