sapiens_logoDavid Reynoso Rivera Río
Continuando con el tema esbozado la semana anterior, acerca de las candidaturas independientes, considero que a los candidatos independientes triunfadores hay que darles el beneficio de la duda y esperar tanto de ellos, como de los electos bajo algún partido político, su mejor papel en beneficio de sus respectivas entidades y del país. Con el paso del tiempo y sobre los hechos, los iremos evaluando, y se deberá plasmar en la normatividad correspondiente, lo que nos arroje la experiencia, con el ánimo de ir perfeccionando nuestro sistema.
Para esta segunda parte me he permitido hacer un par de comentarios acerca de esas candidaturas en nuestro querido Aguascalientes, ya que como es bien sabido por todos, el próximo año estaremos eligiendo a un nuevo gobernador, presidentes municipales y diputados locales. Nuestro ordenamiento constitucional local establece dentro de su articulado que son derechos de los habitantes del Estado, varones y mujeres: Votar en las elecciones populares, si son ciudadanos mexicanos en ejercicio de sus derechos y tienen una residencia en el Estado no menor de seis meses; al igual que poder ser votado para todos los cargos de elección popular teniendo las calidades que establezca la ley. El derecho a solicitar el registro de candidatos ante la autoridad electoral corresponde a los partidos políticos, cuya selección de candidatos deberáì cumplir con los principios de equidad y paridad de género; y a los ciudadanos que de manera independiente cumplan con los requisitos, condiciones y términos que determine la legislación.
Haciendo un breve análisis a nuestro Código Electoral del Estado, se establecen una serie de requisitos que relativamente aseguran la posibilidad de la existencia de candidatos independientes bajo la recaudación de cierto porcentaje de firmas que variará acorde al puesto para el que se desee contender. Todo esto, aunado al hecho de que el mencionado ordenamiento obliga a todos los interesados a no ser militante o afiliado de algún partido político, en los últimos seis años; ni haber contendido en algún procedimiento interno de selección de candidatos de algún partido político dentro de los dos procesos electorales anteriores y en el que aspire a obtener una candidatura independiente.
Los mencionados requisitos deberán ser tomados muy en cuenta por todos aquellos que intentan en estos días coloquialmente “destaparse” como candidatos independientes; sin embargo, considero que con una buena defensa jurídica que parta de los Derechos Humanos ante las instancias correspondientes, podrá y permitirá eximir a los interesados de los requisitos mencionados con anterioridad, cayendo en el riesgo de tener por esa vía candidatos de cualquier índole.
Las conclusiones son muy claras, las candidaturas independientes no son la panacea ni mucho menos vendrán a solucionar todos los problemas, lo importante aquí es que como ciudadanos comprendamos que tenemos una misión muy importante, ser votantes conscientes y permitir de esa manera acceder a todos aquellos que verdaderamente deban de estar en los puestos de representación popular, insisto enfáticamente: dejemos de votar ciegamente y analicemos a todos los candidatos. Por otra parte y para todos los que pertenezcan a un partido o estén interesados en participar a través de ellos, tienen un intenso trabajo por delante en los siguientes meses, donde deberán realizar cuidadosos procedimientos para escoger a sus mejores ciudadanos que les aseguren la victoria, avalados por la capacidad, experiencia y honestidad.

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