Carlos Reyes Sahagún

  1. Se ha pregonado a los cuatro vientos que Aguascalientes es tierra de toreros… Ahí están para probarlo los Rodarte, Rafael Rodríguez, El volcán de Aguascalientes, Alfonso Ramírez, El calesero, Jesús Delgadillo, El estudiante, Fabián Ruiz, los armillas chicos, los Sánchez, Arturo Macías, este otro muchacho de nombre torerizado; españolizadoJoselito Adame, Mario Aguilar, Arturo Saldívar, etc., y si esto no fuera suficiente, bastaría con darse una vueltecita a la Plaza de Toros San Marcos, cualquier día de la semana, para que vea la cantidad de muchachillos que suspiran y aspiran. (Por cierto, ¿qué fue de Rafita Mirabal?)
  2. Se piensa, se cree y se afirma, que Aguascalientes en la Feria de San Marcos es la plaza taurina más importante de este lado del Océano Atlántico.
  3. Se piensa, se cree y se afirma, que el serial taurino de la feria es para villamelones, sobrios y/o ebrios -los mismos que piden la de aquí, que gritan ¡una, dos, tres…!, hacen la ola y otras heterodoxias por el estilo-, y que la realmente importante; para conocedores, es la temporada novilleril de la San Marcos, que precede a la feria. De hecho, según me informó don Salvador Agredano, que para este tema merece todo mi crédito, en alguna de esas temporadas dieron sus primeros pasos hacia el figurato personajes como El Juli, José Tomás y otros -ahora todos reciben el apelativo de maestro… Hasta parecen docentes del ICA-. En cuanto a los españoles, vienen para acá, a hacer la América -no sé por qué insisten en eso, si ya está hecha y deshecha, y vuelta a hacer-, por aquello de que en su patria no pueden torear por la edad. ¿Se acuerda de aquel niño de 14 años, Jairo Miguel, que se hizo hombre, no en los brazos de una mujer, tal y como dicta la natural ortodoxia, sino en los cuernos de un novillo? El 15 de abril de 2007, en pleno inicio de las fiestas de abril, un novillo atorado -pesaba 430 kilos- le perforó un pulmón y por poco lo mata.
  4. Aquí nomás han toreado José Tomás y los demás; todos los demás, del Ecijano a… ¿Quiénes torearon ayer? ¡Ah sí!: Julián López El Juli, Diego Silveti, Fermín Espinosa Armillita IV -parece título de monarca español- y el rejoneador Emiliano Gamero.

No sé qué tan discutibles sean estas cuatro afirmaciones, pero en relación a la segunda, tengo muy claro que toda sociedad termina por mirarse el ombligo e izar la retrógrada bandera del chovinismo, aun las más desarrolladas, y se vanagloria por tener algo que supone que no tienen los demás, o que lo tienen, pero no tan bueno. Entre nosotros lo más obvio; lo más en la piel, es la feria, que es, usted lo ha escuchado, la feria de México, signo de que se trata, no de una feria más, sino de la principal. ¿Qué tal si, cual estocada hasta la empuñadura, de una vez proclaman a nuestra verbena como la feria de la galaxia?

Paso de la tercera y me concentro en la cuarta. Salvo mejor opinión de los expertos, la gente se refiere a José Tomás de manera diferente a como lo hace sobre otros toreros. Al aprecio por la calidad de su trasteo; el valor con el que se planta ante el toro -y de aquí nomás los cuernos me mueven-, sino también una estimación por la persona. Evidentemente José Tomás se cuece aparte, esto por cuatro razones. En primer lugar está el hecho de que haya sido en esta ciudad en donde surgió como matador de toros, allá en los años noventa.

En el programa que le dedicó la serie televisiva El planeta de los toros dijo que, puesto que era muy complicado torear en España, el ganadero Pepe Chafik lo impulsó para venir a México, a torear dos o tres novilladas “y salió bien, en Aguascalientes, que es una plaza que tiene su importancia, y bueno, pues me repitieron ahí, y fueron saliendo otras, hasta 28″. Esta fue la base de su carrera.

En segundo lugar está el carácter del personaje, una sencillez excepcional, que bien se lo podrá encontrar usted, en la calle, en el cine, en el gimnasio.

En tercer lugar está la cogida que le dio Navegante hace cinco años. Si ya antes era el mejor torero del mundo, su encuentro con este animal le abrió las puertas de la leyenda, entendida como la “relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos”.

Finalmente, José Tomás tiene -o es- unas relaciones públicas de primerísima calidad. Buenas faenas les hace a los toros, pero mejores son las que les ejecuta a las personas. Ahí tiene usted la Fundación José Tomás, establecida en 2010, días antes de la cita con Navegante, para estimular a jóvenes estudiantes -¿existe todavía?-, o la ocasión en que habló por teléfono a la XEBI, al programa Aquí entre nos, que conduce Maricarmen Romo, en una fiesta de la independencia, para felicitar a todo el mundo y decir que estaba celebrando con nosotros, o su dicho de que luego de la transfusión de sangre con motivo de la cogida de Navegante, ya es también de aquí. Finalmente hay que señalar que el sábado pasado apareció con la Virgen de Guadalupe estampada en el terno, exactamente como en la tilma del santo Juan Diego. ¿Cómo no sentirme conmovido ante estos gestos? (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista@hotmail.com).