María Fernanda Torres
Agencia Reforma

Usar audífonos mientras haces ejercicio te permite ponerle música a tu rutina, pero muchas veces a costa de la salud de tus oídos.
El uso frecuente y prolongado de estos pequeños aparatos puede ocasionarte ciertas lesiones externas y problemas para escuchar.
Para empezar, los audífonos facilitan la acumulación del sudor dentro del conducto auditivo, y cuando la humedad es excesiva, favorece la proliferación de bacterias y hongos.
“Si la persona no tiene una higiene adecuada y pasa muchas horas haciendo ejercicio con los audífonos puestos, puede sufrir una otitis externa o infección en el canal del oído, cuyos principales síntomas son dolor y comezón”, señala el otorrinolaringólogo Lino Guevara Maldonado.
La acción de ponerse y quitarse los audífonos constantemente también puede ser dañina, ya que al hacerlo se interrumpe el mecanismo de limpieza del oído que naturalmente ocurre de adentro hacia afuera.
“Al meter los audífonos al oído se mueve la cerilla de afuera hacia adentro, siendo una de las complicaciones más frecuentes la formación de tapones, que resultan bastante molestos porque las personas sienten el oído tapado”, explica.
Otro problema son las lesiones en la piel del oído. Al tratarse de sólo piel sobre hueso, la zona se vuelve más sensible y vulnerable a las laceraciones.
“Aunque normalmente los audífonos vienen acolchados y se adaptan a la forma del conducto, no están diseñados para traerlos todo el día”, indica, “siguen siendo un cuerpo extraño que puede ocasionar erosiones en el pabellón auricular y el conducto auditivo externo”.
De aquí la importancia de no excederse en su uso y mantener una buena higiene para evitar infecciones.

Cuestión de decibeles
El volumen también representa un riesgo para el oído, sobre todo cuando es demasiado alto.
“El volumen se mide en decibeles, el nivel normal oscila entre los 40 y 50. Un volumen mayor empieza a perjudicar la audición con zumbidos que la persona escucha después de quitarse los audífonos”, explica Guevara, también cirujano de cabeza y cuello.
Dentro de los riesgos de exponerse de manera crónica a volúmenes altos están el envejecimiento prematuro del oído y la disminución en el porcentaje de audición.
“Si la persona que está a tu lado escucha la música de tus audífonos es un indicador de que tu nivel de volumen es demasiado alto”, señala el especialista.