Por: José Carlos Romo Romo

Estimado lector, en días recientes tuve la oportunidad de concluir un curso sobre “políticas públicas y gobierno democrático”, que impartió el campus local del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), el cual me permitió conocer y trabajar más de cerca el proceso de política pública, así como el análisis de políticas sectoriales, tales como la de seguridad pública, la social, la educativa y la ambiental, todos ellos, sin duda, temas importantes en la agenda pública nacional.

Como trabajo final del curso se nos pidió que elaboráramos una propuesta de política con alcances locales, por lo que decidí adentrarme en el estudio de la representatividad social y política de la que, a mi juicio, adolecen actualmente los integrantes de los Ayuntamientos, por lo que este ejercicio de análisis me llevó a concluir en la necesidad de implementar una reforma legal que permita modificar la manera en que se eligen, hoy en día, los Regidores de los Ayuntamientos del Estado.

Si me lo permite, quiero compartir con Usted las principales líneas de la propuesta que, en su momento, presenté:

Definición del problema:

“El ciudadano, en el ámbito municipal, vota exclusivamente por el Presidente Municipal de su demarcación y, durante la gestión pública del Ayuntamiento, se conoce y juzga la labor del Alcalde más no la del cuerpo edilicio, desconociéndose, en la mayoría de los casos, su integración (Regidores y Síndicos) y sus principales funciones deliberativas y de gobierno”.

Causas:

  1. Marco constitucional vigente que rige la conformación de los Ayuntamientos del Estado (elección en base a planillas de mayoría relativa).
  2. Devaluación social y política de la institución del Ayuntamiento (falta de representatividad de Regidores y Síndicos ante la ciudadanía).
  3. Regulación de las funciones de los Ayuntamientos, siguiendo criterios que obedecen a la tradición del Municipio español y no a las actuales exigencias sociales.

Efectos:

  1. El ciudadano vota por y conoce el trabajo de su Presidente Municipal, más desconoce la integración completa del Ayuntamiento, así como las responsabilidades de quienes lo componen.
  2. El Municipio no es considerado, desde la óptica ciudadana, como un tercer orden de gobierno, sino como una entidad pública meramente administrativa (Presidente Municipal).
  3. El ciudadano desconoce la reglamentación municipal a la que está sujeto y el procedimiento que se sigue para la confección jurídica de la misma.

Propuesta = Reforma al artículo 66 de la Constitución Política Local y al Código Electoral del Estado a efecto de que:

  1. Todos los Municipios del Estado se dividan territorial y políticamente en Delegaciones, en base a criterios poblacionales (8 Delegaciones en el caso del Municipio de Aguascalientes, 5 Delegaciones en el caso de los Municipios con una población mayor a 40 mil habitantes y 3 Delegaciones en el caso de los Municipios con una población menor a los 40 mil habitantes).
  2. La elección del Presidente Municipal y los Síndicos se haga mediante planilla, como hasta el día de hoy.
  3. La elección de los Regidores de mayoría relativa se haga a través de las Delegaciones Municipales (un Regidor por Delegación).
  4. La elección de los Regidores de representación proporcional se haga en función de la votación total efectiva en el Municipio, colocando el 3% como umbral para que un partido político acceda a un espacio en el Ayuntamiento respectivo (mismo número de Regidores de mayoría relativa y de representación proporcional).
  5. Dentro de las facultades de los Regidores estén las de representación política de su Delegación, en el caso de los de mayoría relativa, así como las de gestión social en favor de las personas que viven en la misma.

Indicadores para la evaluación:

  1. Mediciones sobre la participación ciudadana efectiva en las pasadas y futuras elecciones municipales (mayor o menor interés en este tipo de elecciones).
  2. Encuesta de opinión sobre el nivel de confianza y satisfacción sobre el trabajo de los Regidores electos por cada Delegación (mayor o menor entendimiento entre las autoridades municipales y la ciudadanía).
  3. Estadísticas sobre la productividad de los Regidores en materia de trabajo edilicio y de gestión social (mayor o menor compromiso de los Regidores con su trabajo).
  4. Nivel de reelección de los Regidores (incentivos para Regidores eficaces o voto de castigo a Regidores incumplidos).

Ahí dejo el planteamiento, estoy convencido de que la manera como el día de hoy elegimos a nuestros Regidores no es la adecuada, ni social ni políticamente hablando, toda vez que imposibilita la generación de ese nexo democrático necesario de representatividad y compromiso mutuo entre ciudadanos e integrantes de los Ayuntamientos. No se trata de generar elecciones adicionales, sino de que simplemente la población pueda elegir, por cuenta propia, a quien quiere que lo represente ante la autoridad municipal.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y atención. Lo espero, una vez más, el próximo sábado.

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