Una oleada de extorsiones telefónicas fueron las que se registraron durante el transcurso de este jueves, aunque afortunadamente ninguna llegó a concretarse ante la oportuna intervención de policías estatales.
Hasta anoche, se tenían contabilizados por lo menos seis intentos de extorsión telefónicas, cuyas víctimas eran comerciantes.
Uno de los fallidos intentos de extorsión se registró en un local de venta de comida japonesa, que se ubica en el Centro Comercial “Plaza Arcos Campestre”.
Un delincuente que dijo ser integrante del grupo delictivo “Los Zetas”, pidió a los empleados una fuerte suma de dinero, que tenían que entregar en el estacionamiento del mismo centro comercial.
Incluso, les señalaron las características del vehículo en donde estaba gente armada, a quienes tenían que entregar el dinero. En lugar de obedecer las instrucciones, los empleados pidieron apoyo a policías estatales, quienes luego de revisar la zona confirmaron que todo era un engaño.
Posteriormente, se registró otro intento de extorsión cuando una mujer identificada como Rosa, de 78 años, recibió una llamada telefónica de un supuesto familiar que le indicaba que se encontraba en Guadalajara, pero que lo habían detenido policías federales y le estaban pidiendo dinero para que lo dejaran en libertad.
El delincuente le pidió que depositara 5 mil pesos en una tienda Oxxo.
La mujer solamente logró reunir 3 mil 290 pesos y se dirigió a una tienda Oxxo que se ubica en la avenida Mariano Escobedo y esquina con la avenida Convención Sur, en la colonia Ojo de Agua.
Los empleados de la negociación detectaron a la mujer sumamente nerviosa y preocupada, por lo que alertaron a policías estatales y cuando éstos llegaron a la tienda y platicaron con ella, descubrieron que estaba siendo víctima de una extorsión telefónica.
Un tercer intento de extorsión se registró en un negocio que se ubica en el fraccionamiento Bosques del Prado.
El propietario recibió una llamada telefónica, donde desconocidos le indicaban que eran integrantes de la delincuencia organizada.
Le indicaron que ellos eran los encargados de dar seguridad en la zona donde estaba su negocio, por lo que tenía que pagar una fuerte cantidad de dinero a cambio de garantizarle que no fuera molestado por la delincuencia.
Al lugar de los hechos llegaron policías estatales, quienes tras realizar las investigaciones correspondientes, confirmaron que se trataba de una extorsión telefónica que no llegó a concretarse.