El informe final de las elecciones que tuvieron lugar el pasado 5 de junio manda señales inequívocas a los partidos y a quienes fueron sus candidatos, al destacarse que en algunos casos hubo progresos en la captación del voto y en otros estancamientos e incluso regresión.

Como es del conocimiento general el más beneficiado fue el Partido Acción Nacional, al obtener la gubernatura, cuatro alcaldías y 13 diputaciones (11 de mayoría y 2 de representación proporcional) y en segundo lugar quedó el Partido Revolucionario Institucional con cuatro ayuntamientos y cuatro diputaciones (3 de mayoría y 1 de representación proporcional).

Martín Orozco Sandoval, del PAN, hoy gobernador electo, registró 203,417 votos, superando lo que obtuvo hace seis años, que fueron 182,910 y en ambos casos su partido lo hizo solo, en cambio el PRI ganó en 2010 con el apoyo del Panal y el Verde Ecologista, al ir en coalición, lo que hoy no le alcanzó a pesar de que además de estos organismos estuvo el Partido del Trabajo.

Los teóricos de las alianzas recurren a toda clase de análisis, descripciones y pormenores para defender este tipo de acuerdos, considerándolos como indispensables para tener mayores posibilidades de victoria, sin embargo los panistas han echado por tierra los razonamientos, como ocurrió en 2004 cuando no sólo conquistó el gobierno del estado y 18 diputaciones sino 10 de las 11 alcaldías. Esta vez fue menor la cosecha, pero igual de útil, puesto que la repartición de las posiciones se hizo a nivel interno y que una vez superado el momento de la inclusión y exclusión cerraron filas.

Lo contrario ocurrió en el Revolucionario Institucional donde tuvieron que ceder demasiado, quedándose con menos del 25% de las candidaturas a diputados y presidentes municipales, ya que los tres aliados exigieron su parte, lo que obligó a cancelar las aspiraciones de varios de sus  militantes que habían previsto participar por algún distrito o ayuntamiento, que indefectiblemente trajo consecuencias negativas.

La coalición “Aguascalientes Grande y Para Todos” (PRI, PVEM, Nueva Alianza y PT) le entregó a Lorena Martínez 189,852 votos, esto es, 13,565 menos que los conseguidos por Orozco Sandoval, lo cual deja en claro que alguien o todos trabajaron a medio gas, o pecaron de exceso de confianza bajo la tesis del entrenador argentino de futbol Antonio Lavolpe: “sencillito, caminando ganamos”.

Hace seis años se comentó Con Usted que muy poco aportaba el Verde Ecologista, como quedó demostrado al depositar 1,413 votos al PRI y de los seis partidos contendientes quedó en último lugar de la votación obtenida por cada uno, sin embargo eso no obstó para quedarse con dos diputaciones.

Un dato importante que se relegó fue que en 2010, de partido a partido, Martín Orozco superó al actual gobernador José Carlos Lozano de la Torre. Entonces el PAN registró 182,910, contra 172,028 del priísta, pero gracias a Nueva Alianza superó la barrera, lo que hoy no pudo repetirse en virtud que una parte de los turquesas se fueron a las filas del panismo.

En estos seis años el Revolucionario Institucional no reconoció los signos que le mandaba el electorado, por lo que mantuvo vigente el viejo molde, de atraer a su órbita a quienes saben que el camino más fácil de ganar es arriesgar lo mínimo.

El mejor ejemplo está en Sergio Augusto López Ramírez, del PVEM, que por tercera vez será diputado “plurinominal” (2001-2004, 2010-2013 y ahora 2016-2018), además ha sido diputado federal de 2006 a 2009 y de 1999 a 2001 fue regidor en el municipio de Aguascalientes. Nunca ha sido electo por el pueblo sino que todo lo alcanzado es por la vía “plurinominal”.

Para Lorena Martínez fue un resultado funesto, teniendo en cuenta que como candidata a la alcaldía capitalina sacó 186,171 votos, 3,261 más que ahora que fue por la gubernatura, lo que deja en claro que de los diez municipios restantes fue escaso el apoyo y esto pone en evidencia el trabajo de los líderes priístas en cada municipio.

Por lo descrito está por saberse si hay el interés de salir del marasmo o mantenerse en la misma línea.

HISTORIA QUE SE REPITE

Al igual que ocurrió hace 12 años, el PAN comandará la 63 Legislatura del Congreso local, que entrará en funciones el 15 de noviembre del presente año, al obtener 13 escaños, al mismo tiempo el PRI llegará con sólo cuatro diputados.

En esa 59 Legislatura el PAN registró 18 diputados, siendo la única ocasión que lo ha logrado, mientras que el grupo priísta tuvo como coordinador a Armando Guel Serna y como compañeros a Martín Gerardo Arenas García, Honorio Herrera Neri y Francisco Díaz Alvarado.

Por la situación tan ventajosa que tenía entonces el panismo se consideró que dejaría una herencia legislativa difícil de igualar, al estar en sus manos los cambios que quisiera, pero las rivalidades entre sus integrantes provocaron la fragmentación y a lo más que llegó una de las fracciones fue hacer alianza con los grupos minoritarios para sacar adelante los acuerdos.

Por su parte, los priístas no quisieron ser diputados eclipsados, por lo que participaron intensamente en los debates y en su momento fueron el fiel de la balanza en asuntos de trascendencia para el estado, situación que obligará a los próximos legisladores que encabezará Sergio Reynoso Talamantes a actuar en el mismo sentido.

El primer “torito” será el Presupuesto de Egresos y Ley de Ingresos 2017 que debe aprobar el pleno en diciembre, por lo que tienen el tiempo suficiente para interiorizarse de estos documentos y que Reynoso Talamantes conoce bien, luego de su paso por la secretaría general de gobierno.

De lo que suceda entre el 15 de noviembre y la aprobación del citado paquete económico dependerá las relaciones que en lo sucesivo tengan los miembros de las distintas bancadas, lo que es de esperarse que sea para bien de los aguascalentenses, que a final de cuentas son los que les pagarán su “dieta” (salario), algo que los 27 deben tener presente el tiempo que dure el encargo.

ADOPCIÓN CIUDADANA

El tiempo se le echó encima al Ayuntamiento de Aguascalientes, al haber varias calles de la ciudad que presentan auténticos hoyancos, lo que significa un peligro latente para automovilistas y peatones. Ante la incuria de la dependencia tapa-hoyos no le queda otra a los habitantes que adoptar el o los baches de su barrio, colocando alguna señal de alerta para que con las lluvias no se suscite un accidente. Cualquier explicación o justificación que haga la autoridad municipal sale sobrando, en virtud que su obligación es mantener en buen estado pavimentos, banquetas y guarniciones, por lo que si no hay la atención debida sólo queda que la sociedad advierta a conductores y transeúntes del riesgo que hay al pasar por el lugar. También se ha dejado de lado la limpieza de caimanes, por lo que la basura que arrastran las lluvias entorpece los conductos, o las cañerías son insuficientes para absorber el caudal, generándose inundaciones en casas habitación y negocios. La excusa más socorrida de la autoridad es que los pobladores tienen la culpa por tirar desperdicios en la vía pública, lo que aún cuando hay algo de verdad esto no exime al Ayuntamiento de limpiar las atarjeas, principalmente cuando se aproxima la temporada pluvial y que por lo vivido el sábado pasado no se hizo.