1004531761Natalia Vitela
Agencia Reforma
¿Eres de quienes se ejercitan a pesar de sentir dolor o de los que al experimentarlo abandonan la actividad física?
En ambos casos, relegar una visita al médico resulta costoso para tu salud.
Una simple lesión en el gimnasio sin la atención oportuna puede derivar en una afección que incluso te impida activarte por meses.
Médicos de la actividad física y deportiva, ortopedistas y traumatólogos indican que, a menudo, las personas no cesan de hacer ejercicio aunque experimenten dolor, conducta que puede complicar una afectación.
Otra situación frecuente es que ante el dolor, las personas dejen de hacer ejercicio, pero no acuden a revisión médica, lo que a mediano o largo plazo también repercute en la salud.
El dolor es un mecanismo de protección, así que las personas deben aprender a escuchar su cuerpo, indica Verónica Sánchez, médico de la actividad física y deportiva del Centro Médico ABC.
“Si las personas están haciendo ejercicio y sienten dolor, lo idóneo es parar pero previamente deben enfriar”, dice.
Si no paran, el riesgo que se corre es que las lesiones que normalmente son agudas, es decir, que podrían resolverse de una manera fácil, se conviertan en crónicas e incapacitantes y las personas batallen con ellas incluso el resto de la vida, señala.
María del Carmen García, ortopedista y traumatóloga del servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital General de México, señala que ante una lesión aguda se aconseja la aplicación de hielo, por 45 minutos, hasta 48 horas después haber iniciado el dolor.
Puede aplicarse por medio de una bolsa con hielos envuelta en un paño húmedo o a través de bolsas de gel que se meten al congelador.
Pero es indispensable acudir con el médico, el cual puede ser general, quien tras valorar la lesión decide si es necesario que se acuda con el especialista, es decir, con un ortopedista, quien, según la lesión, prescribe tratamiento en coordinación con un rehabilitador físico, señala la especialista.
Menciona que es fundamental que las personas distingan si se trata de un dolor muscular producido por sobreesfuerzo, es decir, cuando se aumenta la frecuencia o el peso que se carga.
En esos casos se aconseja la aplicación de hielo para desinflamar, por 45 minutos, las primeras 24 horas después de haber iniciado el dolor, y por lo menos dos días de reposo.
Si no se supo distinguir qué produjo el dolor y éste se quitó con el hielo y reposo, pero al reingresar al ejercicio vuelve, es necesario acudir con el médico.
Otro error común ante la presencia del dolor por una lesión es que las personas abandonen el ejercicio, lo cual es contraproducente, asegura García.
“El no hacerlo produce mucho dolor. Esto sucede por una descompensación. Cuando dejas de hacer ejercicio la fuerza muscular baja y si no tienes fuerza muscular el esqueleto óseo y articular no funcionan bien, son más inestables”, explica.
Por otra parte, García, subespecialista en artroscopia y cirugía del deporte, explica que las lesiones pueden producirse por el sobreuso del cuerpo al realizar ejercicio o por accidentes.
Indica que quienes realizan ejercicio tienen un sobreuso del cuerpo, así que si éste se realiza sin una adecuada orientación de un equipo de expertos, el desgaste articular, tendinoso y muscular que se da con la edad, se acelera y se producen las lesiones.
Precisa que hay formas para evitar, disminuir o retrasar este proceso y, por ende, las lesiones, por lo que es fundamental acudir con los expertos.
Las lesiones más frecuentes son por sobreuso y tienen que ver con las lesiones de cartílago, a esto se le llama desgaste articular, puntualiza.
“Se da mucho en personas que corren, hacen zumba, spinning. Las principales articulaciones afectadas son las de rodillas, cadera, tobillos, hombros y muñecas”, comenta.
Otras son las tendinopatías, que son lesiones producidas por inflamación o ruptura parcial del tendón.
“Es frecuente cuando la persona no estira o calienta previo al ejercicio. La más común es la tendinitis aquílea, en el tendón de Aquiles.
“También es frecuente la tendinitis prerotuliana, que es en el tendón rotuliano abajo de la rótula, así como la pata de ganso, que está en la parte de en medio de la rodilla, y la del mango rotador, en el hombro”, dice.
Otras lesiones comunes son los desgarres musculares. “Son roturas que pueden ser parciales o completas del músculo. Son frecuentes los desgarres del cuadríceps o del bíceps por cargar demasiado peso”, precisa.

Las causas
Existen múltiples factores que originan que quienes hacen ejercicio se lesionen. La falta de calentamiento y enfriamiento son algunos de ellos, explica Sánchez.
Indica que el calentamiento es fundamental, pues consiste en movilizaciones articulares y estiramientos que permiten que se lubriquen las articulaciones y que se alcance una temperatura corporal adecuada para iniciar el ejercicio.
Para el enfriamiento se deben realizar estiramientos musculares que permiten que los músculos regresen a su posición original después de haber realizado el trabajo, porque sino pueden quedar contracturados.
De acuerdo con la especialista, otro error común que origina lesiones es pasar del sedentarismo a la actividad física vigorosa.
“Es frecuente que personas sedentarias empiecen a realizar ejercicio diario y con muchos minutos al día. Hay quienes empiezan con la idea de correr un maratón, un medio maratón o una carrera de 10 kilómetros.
“Empiezan a incrementar lo minutos de ejercicio muy rápidamente y el cuerpo no lo tolera, no se adapta adecuadamente y sobrevienen las lesiones. Como vienen de ser sedentarios sus tejidos no se reparan con la misma facilidad que los de una persona entrenada”, precisa la experta.
Indica que las personas sedentarias que inician a realizar ejercicio tienen que empezar con tres días a la semana y deben alternarlos para que el cuerpo alcance a recuperarse del estímulo del ejercicio.
“Tienen que empezar con 10 minutos al día e ir aumentando de 3 a 5 minutos por semana y no empezar con 60 minutos al día”.
Otro factor de riesgo es hacer ejercicio sin haber detectado que se tienen alteraciones músculo esqueléticas, como el tener las rodillas hacia adentro, pie plano o el arco muy pronunciado, por ejemplo.
“Con estas alteraciones, al momento de hacer ejercicio se someten a mayor estrés los tobillos, las rodillas, la cadera, la columna”, comenta.
El uso de calzado incorrecto también puede propiciar lesiones.
“Las personas piensan que mientras el calzado se vea bonito todavía sirve y los tennis de uso diario están diseñados para aguantar seis meses.
“Sus propiedades para amortiguar ya no son las adecuadas después de ese tiempo”, explica.
Además las personas deben usar ropa que les permita transpirar, hay quienes suelen usar plásticos para sudar y eso propicia la deshidratación, aclara.
Otro factor de riesgo es que las personas no se hidraten adecuadamente. Antes, durante y después del ejercicio se tienen que ingerir dos vasos de agua.
“Si no duermen adecuadamente, al menos seis horas, y si no alimentan acorde a las características del ejercicio, también se pueden producir lesiones”.
Lo ideal, aconseja, es acudir con un equipo de expertos, entre médicos de la actividad física y deportiva, ortopedistas, rehabilitadores físicos y nutriólogos, entre otros, antes de iniciar a realizar actividad física para que se prescriba el tipo de ejercicio que se debe realizar, así como el tiempo que se le debe invertir.

DATO
La Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Medicina del Deporte recomiendan que la persona acumule mínimo 150 minutos semanales de ejercicio para tener salud cardiovascular.

Intensidad
-Las actividades ligeras permiten mantener una conversación mientras se hace el ejercicio.
-Las moderadas permiten decir de seis a nueve palabras sin necesidad de tomar aire.
-Las vigorosas una a dos sin necesidad de tomar aire.