El emblemático templo de San Francisco de Asís, ubicado en la colonia Gremial, fue blanco de vandalismo, burla y saqueo. Los delincuentes forzaron la puerta, causaron daños y robaron lo que quisieron. Se llevaron el dinero de las limosnas y varios objetos sagrados. Nadie se dio cuenta: Ni vecinos, ni policía.
Si los rateros también buscaban sus dos minutos de fama, ya lo lograron. Aunque, vaya ironía, tienen que ocultarse en el cobarde anonimato.
Cometieron el infame acto en el transcurso de la madrugada y al amanecer, el hecho quedó al descubierto.
Alrededor de las seis de la mañana, el encargado de abrir el templo empezaba labores cuando de pronto se quedó boquiabierto. Había total desorden en el interior y también notó el faltante de varios objetos sagrados, era obvio lo que había ocurrido. Al continuar la revisión, se dio cuenta de que las alcancías donde se depositan las limosnas, también quedaron vacías.
La noticia corrió como reguero de pólvora entre los vecinos. La indignación fue mayúscula; al igual que el amargo sabor de la impotencia.
Los fieles no podían creer que uno o más rateros osaron allanar el templo, vandalizaron, causaron daños y robaron las piezas sagradas.
El templo está ubicado en la calle Francisco Villa y Reyes Martínez en la mencionada colonia. Llamaron al servicio de emergencia y tomó conocimiento la policía municipal. No lograron detener al o los indiciados.