Dulce Soto 
Agencia Reforma

¿Está tentado a consumir un suplemento alimenticio para aumentar su potencia sexual?
Antes de comprar un producto de este tipo, Eusebio Rubio, presidente de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual, aconseja preguntarse: “¿Por qué siento que mi funcionamiento sexual necesita ser potenciado?”.
Explica que cuando no existe ninguna falla, las relaciones sexuales las disfrutan ambos y, de no ser así, es importante ser evaluado por un médico.
“Si todavía tienen erecciones pero ya no son igual que antes, esa diferencia en la calidad de la erección habla de una disfunción que empieza, que requiere evaluación y tratamiento”, agrega.
Indica que la disfunción eréctil puede ser causada por diabetes, hipertensión, o un problema con los lípidos, por lo que no identificar el problema puede evitar que se trate la verdadera causa.
Fernando Ugarte, pionero en México del estudio de la disfunción eréctil y su tratamiento, detalla que una disfunción sexual puede tener un componente psicológico y otro orgánico, por lo que debe tratarse más que con suplementos o productos milagros para obtener resultados.
Menciona que los productos supuestamente naturistas pueden funcionar en  30 por ciento, debido a que les agregan medicamentos que los productores no declaran en la etiqueta, pero un fármaco autorizado funciona en 70 por ciento.
Los compuestos herbales, aclara, no sirven para tratar una disfunción sexual, por eso les agregan sustancias activas de medicamentos que sí funcionan, como el sildenafil, sin declararlas en la etiqueta.
“Y  cuestan carísimo, están igual de caros que un viagra, pero la gente cree que no está tomando medicina, sino que es algo más natural”, alerta el urólogo.
Aclara que algunos usuarios ven que mejoran en uno, dos o tres coitos pero después  no son efectivos porque la enfermedad de base no ha sido tratada.
Esto sucede, agrega Rubio, porque a los suplementos alimenticios no se les exige el mismo proceso de verificación e investigación clínica que a un fármaco, entonces, los productores aprovechan ese vacío legal para vender como suplementos otras sustancias.
“Cuando se vende un producto como suplemento alimenticio o como cosmético, la compañía se evita la inversión en investigación clínica, es decir, en estudios de susceptibilidad, efectos secundarios, dosis adecuadas o contraindicaciones”, detalla.
Al no saber qué sustancias se están consumiendo y en qué dosis, las personas pueden intoxicarse, coinciden los especialistas, incluso sufrir un ataque cardiaco, si se combinan con medicamentos para tratar problemas del corazón.
Apunta que pese a la frecuencia de la disfunción eréctil hay una gran resistencia al médico por esta causa, de ahí que es fácil que los hombres recurran a los productos milagro
“Se considera que algo natural, como los suplementos alimenticios, que así se publicitan, es mejor. Eso es falso, creen que son naturales, inocuos, pero tienen los mismos efectos secundarios”, apunta.