Por: Jesús Alejandro Aizpuru Zacarías

En un mundo nihilistaConforme se acercan los tiempos para renovar los diferentes cargos de elección popular, se incrementa el despilfarro en publicidad por parte de los aspirantes.

Con el pretexto de informar labores legislativas, o bien, a través de las revistas de sociales, un gran número de legisladores locales, federales y varios funcionarios públicos con aspiraciones promocionan su imagen. En la gran mayoría de los promocionales, pareciera que buscan vender productos de belleza, o inclusive, promocionar clínicas de cirugía estética, porque a decir verdad, la imagen del espectacular difiere totalmente del personaje en la vida real (bendito photoshop), me pregunto: ¿los votantes los reconocerán en la calle? nos mienten hasta en la foto ¿qué podemos esperar de ellos como gobernantes?.

Estoy convencido que los funcionarios deben dar cuentas a la ciudadanía; sin embargo, el saturar de forma “espectacular” la ciudad con el pretexto de “informar” no implica una verdadera rendición de cuentas, por el contrario, creo que atenta contra la estética urbana, ¿qué culpa tenemos los ciudadanos?; me imagino que estos aspirantes creen que la sobreexposición será su boleto a una candidatura porque carecen de otros atributos que ofrecerle a la población.

Es triste ver el despilfarro de recursos en publicidad y la falta de compromiso hacia la ciudadanía. Las propuestas, las ideas, la efectividad, no son tema de los aspirantes, por el contrario, estos pasan a un segundo término, valoran más la sobreexposición de su imagen que su desempeño como funcionarios.

Me gustaría ver aspirantes que informen, cercanos a la gente, verdaderos líderes con un rumbo definido, y no solo a un montón de personajes que pareciera promocionan pastas dentales o shampoo.

Espero que los partidos políticos, una vez que inicie de manera formal el proceso de selección de candidatos, valoren las ideas más allá de la imagen, de lo contrario, no quiero imaginarme el nivel de debate que tendrá la próxima contienda electoral, y en consecuencia, la calidad de servidores públicos que tendremos durante los próximos años.

Por último estimados lectores, y son ustedes quienes tienen la última palabra, les dejo la siguiente interrogante: ¿será que toda la clase política vive de la actuación y exposición mediática?.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y los espero una vez más, la próxima semana.