Nadie quiere pensar que después de una cirugía estética, como el aumento de busto, pueda suceder algo aterrador, pero la realidad es que siempre hay una (aunque pequeñísima) probabilidad de que suceda.
Desde el 2014, el linfoma anaplásico de células grandes asociado a implantes mamarios tipo T, se clasificó como un nuevo tipo de cáncer exclusivo de estas cirugías.
De acuerdo con Elías González, especialista en hematología y medicina interna, este tipo de linfomas son extremadamente raros y no hay un factor que predisponga en mayor medida que otro, más que el hecho de someterse al aumento.
“Los linfomas son muy raros y los linfomas tipo T son menos del 15 por ciento de los linfomas que ya son raros de por sí y los linfomas anaplásicos son menos del dos por ciento de todos los linfomas, entonces estás hablando de algo extremadamente raro”, dice.
De acuerdo con el especialista, en los reportes de eventos adversos de la FDA, sólo existen 465 casos reportados en el mundo, aunque no necesariamente son todos los que hay y han sido diagnosticados.
“En un estudio en Holanda se llegó a la conclusión de que suceden uno por cada 30 mil mujeres con implantes, entonces si un cirujano plástico súper exitoso pone dos todos los días de su vida por 20 años, no llegas a las 30 mil, entonces un cirujano es probable que nunca haya visto uno”.

¿Por qué aparece?
Aunque todavía no se sabe el origen exacto de por qué aparecen este tipo de linfomas, de acuerdo con el especialista, hay especulaciones sobre su aparición como las infecciones crónicas por el implante y las reacciones del cuerpo ante un cuerpo extraño.
“Se cree especialmente en este tipo de implante que es porque el implante genera una reacción inflamatoria constante alrededor de él. El implante es un cuerpo extraño, entonces el cuerpo en ocasiones lo reconoce como algo extraño y lo ataca”, expresa González.
El especialista señala que esa reacción inflamatoria mantiene los linfocitos constantemente activos, lo que puede resultar en un error ocasionalmente y si el error trae una mutación, se genera el linfoma.
Otra causa asociada a la aparición de estos linfomas ha sido la elección de implantes con superficies texturizadas.
“Está más asociado en un par de estudios a implantes que se llaman texturizados, que la superficie es rugosa a diferencia de los lisos, aunque se ha visto en los dos, pero más en los texturizados”.

Que no cunda el pánico
Es importante resaltar que este tipo de linfomas son extremadamente raros y si la mujer no ha experimentado ningún síntoma, no es necesario pensar en retirarse los implantes.
De acuerdo con González, si se detecta a tiempo, alrededor del 97 por ciento de las mujeres que tuvieron una recesión de este tipo, están sin ninguna enfermedad 10 años después.
“Si se detecta a tiempo y es una masa pequeña se puede retirar nada más, se quita el implante, la cápsula y la masa, se hace un estudio de extensión de la mujer, ahorita lo más en boga es uno que se llama PET y se observa que no haya lesión en ningún otro lado”.
Como en la mayoría de los linfomas, la probabilidad de supervivencia depende de si se ha extendido y cuánto lo ha hecho.
“Si se extiende, no necesariamente en tamaño, pero tiene carácter más agresivo, ahí sí disminuye, aunque no demasiado, la supervivencia. Estamos hablando de un 75 por ciento a los 10 años”.
En este caso excepcional, la paciente necesitará tratamientos como quimioterapia o radiación y quizá también retirarse ambos implantes.

Atentas siempre
Independientemente de si se tienen implantes o no, se recomienda que la mujer tenga una rutina de autoexploración mamaria como parte de una estrategia de revisión que incluye las mamografías y las exploraciones físicas regulares.
En las mujeres con implantes que no presentan ningún cambio o dolor, el cuidado normal debe incluir mamografías de rutina realizadas por un técnico capacitado para lidiar con implantes y escáner por resonancia magnética para detectar cualquier ruptura del implante.
Se recomienda que hagan sus revisiones habituales, que vayan con su cirujano plástico y que el cirujano esté consciente de que existe esta enfermedad”.

Síntomas
Aunque los linfomas anaplásicos se consideran agresivos, éste en particular es indolente, es decir, que se desarrollan muy despacio y sin dolor.
“De hecho los casos reportados aparecen aproximadamente 10 años después de que se ponen los implantes, ése es el promedio. El caso reportado con mayor tiempo con los implantes fue 35 años después”, dice el hematólogo.
Generalmente no da síntomas pero se puede presentar de dos formas: a través de un derrame capsular conocido como seroma o una masa o tumor.
En ambos casos puede haber dolor en los senos, inflamación o deformidad, acumulación de líquidos o nódulos.