Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

“¿Dónde estudian los maestros de Aguascalientes que desean formarse para trabajar en las escuelas secundarias?”, preguntó el señor Gobernador a los cinco docentes, relativamente jóvenes, que platican con él los primeros días de Enero de 1977. Uno de ellos le informa que varios maestros del Estado estudian en la Normal Superior de México; otros en la de Tepic; otros más en Guadalajara y en Puebla. Al escuchar lo anterior, el Gobernador comenta: “Se imaginan el gasto que hacen nuestros maestros para realizar sus estudios en esas ciudades y, por otra parte, tener que dejar a sus familias solas durante el tiempo que permanecen en ellas preparándose”. El señor Gobernador se queda pensativo por un momento y luego dice a los maestros: “Ustedes se encargan de elaborar un plan y programas de estudio para una Normal Superior, en las especialidades que más se necesiten en la secundarias del Estado y yo me encargo de conseguir un terreno para la instalación de esta Institución; la primera etapa se construirá con recursos del gobierno estatal, luego gestionamos para que la Federación construya las siguientes etapas y para que se federalice la Normal –y agrega diciendo– de esta manera evitamos que nuestras maestras y nuestros maestros tengan que trasladarse a otras entidades federativas a estudiar cuando aquí tengan su propia Normal Superior”.
Semanas después de esta plática, inicia la construcción de la Normal Superior, a un costado del Boulevard Nazario Ortiz Garza, en la Colonia Santa Anita, de esta Ciudad Capital. Los maestros comisionados de diseñar el plan y los programas de estudio para la Normal, también aceleran sus esfuerzos para terminar con la encomienda, pues el señor Gobernador da indicaciones que las labores académicas deben iniciar ese mismo año. A fines del mes de Junio quedó terminada la construcción de la primera etapa, y en los meses de Julio y Agosto se dio el primer curso de verano para formar docentes de secundaria; y con el ciclo escolar 1977–1978 se hizo la inscripción de docentes del primer curso ordinario. Como la Normal Superior aún no era federal a los maestros estudiantes que asistían a los cursos se les solicitó una cooperación simbólica para la compra de papelería mínima indispensable. Los maestros fundadores de la Normal dieron clases de manera gratuita más de dos años, tanto en los cursos de verano (con duración de dos meses) como en los cursos ordinarios (con duración de diez meses). En el tercer año de labores, gracias a las gestiones del señor Gobernador Constitucional del Estado, profesor J. Refugio Esparza Reyes, la institución se convirtió en la Escuela Normal Superior Federal de Aguascalientes; hoy al servicio de todos los que tienen deseos de estudiar para ser docentes de las escuelas secundarias de la entidad y estados circunvecinos. Tal vez no venga al caso, pero habrá que decirlo: cosas de los humanos, una vez que la Federación otorgó horas para contratar a los catedráticos de la Normal Superior, los maestros fundadores de esta Institución quedaron desplazados y otros fueron los beneficiados con las horas presupuestadas; sin embargo, la mayor injusticia que se puede cometer es no reconocer que la Normal Superior Federal de Aguascalientes debe llevar el nombre del maestro J. Refugio Esparza Reyes, su creador.
Importa también decir, lo que muy pocos saben, acerca del diseño original de la Normal. Como la experiencia demuestra que los normalistas egresan, generalmente, con un cúmulo de nociones y de teorías que no siempre son factibles de aplicar en el terreno de los hechos por diversos factores adversos; provocando con ello desencantos y frustraciones en los docentes noveles al no poder lograr los aprendizajes esperados en los educandos. Para evitar esos desencantos y esas debilidades en la formación docente, el diseño original de la Normal Superior de Aguascalientes consideró necesario construir un “laboratorio” anexo donde los estudiantes normalistas pudieran, permanentemente, poner en práctica los conocimientos y las teorías psicológicas, pedagógicas y didácticas, que todo maestro debe dominar para tener éxito en su desempeño profesional. Este “laboratorio” fue la Escuela Secundaria que se construyó dentro de los terrenos de la propia Normal Superior, pues la idea era que los estudiantes de ésta, una vez teniendo nociones de qué y cómo enseñar a los alumnos, pusieran en práctica esos conocimientos en la secundaria anexa; y los catedráticos de la Normal Superior serían los responsables de supervisar y acompañar a los maestros en formación con el fin de asegurar una formación docente efectiva, y que los alumnos de la secundaria lograran aprendizajes significativos. Lo diseñado se llevó a cabo poco más de dos años con extraordinarios avances; pero, lamentablemente, no hubo quien le diera continuidad a esta noble visión formativa, y el “laboratorio”, de grandes promesas, se desvaneció; la Normal Superior siguió la rutina y la actual Secundaria General No. 11 se independizó o la independizaron. Cosas de humanos. Sin embargo, ahí queda en pie el legado del maestro J. Refugio Esparza Reyes, que en paz descanse.