Enrique Navarro / Agencia Reforma

CDMX.- Carlos Rivera pasó la noche del viernes con 10 mil fans ¡en su cuarto!
Esto no es sólo el juego de palabras con el cual el tlaxcalteca aludió a su cuarta presentación en el Auditorio Nacional, sino que cristalizaba su concepto para compartir íntimamente sus memorias, rincones favoritos y hasta lágrimas de felicidad.
“Vine aquí a darles todo. Yo soy suyo, este show es suyo, porque el Auditorio hoy es sólo para nosotros. Gracias por estar en mi cuarto, pero, sobre todo, gracias por estar en mi corazón”, dijo el ex académico en el escenario.
Rivera abrió su corazón, compartió cómo nacieron varias de sus canciones y convidó de su noche a la gente que lo ha apoyado.
Descalzo, sonriente y casual, apareció a la mitad del concierto en una sala montada a mitad del entarimado.
Se sentó en el sillón y hasta ahí llegaron los compositores con los que ha compartido plumas y pentagramas.
Érika Ender inició la bohemia con “Despacito”, tema que coescribió con Luis Fonsi; Matisse se sumó al anfitrión para interpretar “Cambiar de Opinión”, y Fela Domínguez, la gran invitada de la noche, cantó “No Llores Más”.
Ahí, Rivera le deseó a su colega en El Rey León que encontrara éxito y fortuna ahora que la actriz debutará en el teatro musical español con El Guardaespaldas.
Pero también hubo fiesta desde las 20:51 horas, cuando arrancó el show vestido con un traje negro.
Cuatro bailarinas se le unieron en “Quedarme Aquí”, y también cuando el escenario se convirtió en un cabaret con “Perhaps, Perhaps, Perhaps”.
Con un popurrí flamenco, del salón se viajó hasta España, país en el que el mexicano interpretó a Simba en el musical de Disney.
Al cantante le bastaban los silencios para mostrar los cuatro dedos y que la gente lo alabara, y le fue suficiente cantar “Esta Noche es Para Amar” para que del público volara un león de peluche que caería a sus pies.
Le sobró baile y ropa para que la gente enloqueciera, pero quería más, y por eso anunció que el 29 de octubre dará un quinto show en el recinto de Reforma.
Luego se armó el carnaval en “Días de Lluvia”, y una veintena de huehues (danzantes tlaxcaltecas) tomaron el escenario y los pasillos.
Y tuvo que llegar Gente de Zona para cantar “Lo Digo” en la recta final del show, antes de que el cuarto de Rivera quedara de cabeza, pero lleno de amor.