Evlyn Cervantes
Agencia Reforma

Especialistas de la UNAM corrigieron la espina bífida de tres fetos de entre 20 y 26 semanas de gestación mediante una cirugía fetal.
Los fetos tenían una malformación congénita, que ocurre cuando la columna vertebral del bebé no se forma normalmente durante el primer mes de embarazo.
De acuerdo con  el doctor Rogelio Cruz Martínez, investigador clínico asociado a la Unidad de Investigación en Neurodesarrollo del Instituto de Neurobiología de la UNAM, en México diariamente nacen cinco niños con este problema.
Los niños que nacen con espina bífida presentan una apertura en la espalda. Esta malformación, abundó, es una enfermedad invalidante que ocasiona discapacidad motora, hidrocefalia, daño neurológico, incontinencia urinaria-fecal, así como invalidez motora en las piernas.
Cruz, quien desde 2012 inició el proyecto de cirugía fetal para atender enfermedades letales, diseñó en 2016 el proyecto nacional de corrección intrauterina de espina bífida en coordinación con un grupo especialistas de la UNAM y de especialistas chilenos en neurocirugía fetal.
A través de este proyecto se evaluaron 30 casos de mujeres embarazadas, cuyos fetos tenían pronóstico de espina bífida, hidrocefalia y falta de movilidad en las piernas.
Tres fueron seleccionados para ser intervenidos y dos de ellos nacieron sin complicaciones el 21 y 27 de febrero por vía cesarea. El tercer feto aún se encuentra en desarrollo en el vientre de la madre.
Al nacer, los bebés presentaron cicatrización en la zona donde se practicó la cirugía y registran una adecuada movilidad en las piernas.
Las intervenciones no tuvieron costo y se realizaron en Querétaro a una madre de esa entidad, de Sonora y de la Ciudad de México, explicó el especialista, quien también se desempeña como jefe de la Unidad de Investigación de Cirugía Fetal del Hospital de Especialidades del Niño y la Mujer de Querétaro.
Con estos tres casos, destacó Cruz, México ha debutado en la neurocirugía fetal, aunque los especialistas deberán desarrollar técnicas de intervención menos agresivas para la madre y apostar por desarrollar la misma técnica con agujas endoscópicas y heridas milimétricas.
“Posicionar al bebé es muy difícil y es complicado hacer la maniobra para mantenerlo en esta posición al momento de hacer la cirugía. Los bebés que seleccionamos tenían un defecto alto a nivel lumbar, pronóstico de hidrocefalia grave y no tenían movilidad en las piernas”, detalló Cruz.