Natalia Vitela Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Que un niño acaricie a un perro parece algo simple, pero para César, intentarlo implica un gran esfuerzo. Las manos de este adolescente con parálisis cerebral están totalmente contracturadas.
Al esforzarse para acariciar a un labrador retriever, el chico se rehabilita, explica Márgara Bravo, impulsora de la fundación Owen.
Detalla que, con este tipo de terapia asistida con perros, los avances podrían considerarse mínimos; sin embargo, debido al grado de discapacidad y complicaciones que estos pacientes presentan, se trata de grandes logros.
Para Andrea, otra paciente, el esfuerzo por acariciar al perro ayuda a que su columna no siga rotando.
En el caso de Alexis, el reto es pararse y sostenerse en la barra antes de que lo haga “Owen” el perro. El niño busca ganarle al can, y, para Ian, la mascota es un obstáculo que hay que saltar.
Se trata de niños y adolescentes con daño neurológico que, además, pueden presentar discapacidad motriz, problemas auditivos o ceguera, entre otras problemáticas, y cuya rehabilitación física se ha convertido en un juego más que en una terapia.
“Andrea llegó con la columna totalmente rotada, y una de las costillas ya estaba abriéndole la piel. No podemos hacer milagros, no podemos regresarla como estaba, pero lo que hicimos fue frenar el avance de la rotoescoliosis”.
Uno de los objetivos principales de la rehabilitación física asistida con perros es evitar cualquier tipo de dolor o molestia, además de que es única en América, afirma Bravo.
“Estos chicos no pueden expresar el dolor con palabras o manotear para decir: ‘Ya no’. La mayoría viene con problemas de cadera, fisurados; por lo tanto, las mamás nos pidieron que fuera una rehabilitación sin dolor”.
“Owen”, “Jackie” y “Mambo”, entre otros perros donados por el criadero Quejeiro, han sido entrenados para ayudar a la terapia de 20 pacientes de escasos recursos.
La terapia de cada niño es diseñada por un médico especializado en rehabilitación, de acuerdo a sus necesidades.
Bravo lamenta que, para la mayoría, esta asociación es su única opción, pues, debido a su edad y padecimiento, no son aceptados en otros instituciones.
La fundación también ofrece terapia ocupacional abocada al autocuidado y al lenguaje.
“No pueden comer o lavarse los dientes solos, pero esto no quiere decir que no puedan ayudar a hacerlo”.
La institución surgió en 2006, y su labor se centraba en dar apoyo psicológico y tanatológico a mamás que tienen hijos con discapacidad múltiple en grado severo. Este año empezaron con la rehabilitación.
“Están muy olvidadas, y lo primero que hay que hacer para levantar a una familia es fortalecer a la mujer, pues es el pilar. Posteriormente empezamos a atender a los hijos”.

Tratamiento efectivo
La terapia con animales sirve para estimular a los niños en el área motriz, explicó Emmanuel Duvignau Dondé, quien tiene alta especialidad en rehabilitación pediátrica por el Hospital Infantil de México.
“En Owen usan perros certificados, y certificar a un perro es muy difícil”, comentó.
Indicó que no existen ensayos clínicos que demuestran la eficacia de este tipo de rehabilitación, pero de manera empírica se ha visto que estimulan el movimiento en niños con problemas neurológicos.
“Estimula a que el niño se mueva y sienta”, comentó.