Adriana Alatorre
Agencia Reforma

Una nueva técnica de operación de tórax en pacientes despiertos podrá ayudar a que las personas con enfermedades del corazón, de la sangre o con trastornos neurológicos puedan operarse de manera más segura.
José Manuel Mier Odriozola, director del Instituto de Cirugía Torácica Mínimamente Invasiva, explica que esta técnica de baja invasión se realiza en el mundo desde hace años, pero en México pocos centros la practican.
El investigador del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), aclara que debido a la complejidad de la operación y del control y monitorización de los pacientes, se requiere un equipo de cirujanos y anestesiólogos altamente experimentados.
“Lo que hacemos es a través de una o dos incisiones en el tórax de 5 a 10 milímetros se introduce una cámara y por el otro se realiza la intervención”, detalla.
Utilizan sólo anestesia local para evitar los efectos secundarios de la general, entre ellos un posible colapso pulmonar, mantiene el tono muscular, neurológico y cardiopulmonar; además de que la recuperación es pronta.
“Se reduce la estancia hospitalaria, mejora el estado respiratorio postquirúrgico, baja la mortalidad postquirúrgicas y los costos hospitalarios y hay mejores resultados oncológicos”, enumera.
El equipo que encabeza el investigador ha realizado desde enero 25 operaciones de tórax en pacientes despiertos en el INER y en el Instituto de Cirugía Torácica.
Admite que la tasa de éxito de esta intervención es similar a la tradicional, pero, aclara, esta técnica agrega beneficios para los pacientes.
“Abre el espectro a los pacientes que antes no se podía operar.
“Se pueden ir a su casa el mismo día, el gasto de las instituciones o del enfermo se reduce en 30 a 35 por ciento. La recuperación es inmediata, en hora y media o dos horas de haberlo operado puede salir”, detalla.
El especialista reconoce que la aceptación de la técnica no ha sido general en el gremio médico porque  se percibe como temeraria, pero insiste, “Les estás ahorrando ese problema agregado a los pacientes”.
“De los enfermos que se operan del tórax dos terceras partes tiene comorbilidad asociadas como diabetes, hipertensión, problemas cardiacos, etcétera”, dice.
En cuanto a las enfermedades que ahora se pueden tratar con esta nueva técnica están, los pacientes con cardiopatías isquémicas, EPOC avanzados, pacientes con problemas renales o hepáticos que no toleraban los anestésicos. Los pacientes con neuropatías severas, entre otros.
Señala que esta técnica está contraindicada en pacientes obesos que tienen un índice de masa corporal mayor de 30 o en pacientes con alteraciones del cuello o de las vías aéreas.