Natalia Vitela 
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Al estilo de la actriz Angelina Jolie, quien para prevenir cáncer se extirpó ovarios y mamas, 30 mujeres han sido intervenidas en el Instituto Nacional de Cancerología (Incan) en 2015.
En el País, la técnica sólo se ha realizado en esta dependencia y el Hospital 20 de Noviembre se prepara para empezar a utilizarla, detalla Dolores Gallardo directora del Programa de Cáncer de Ovario del Incan.
Se trata de pacientes con mutaciones en los genes BRCA1 y BCRA 2 que implican un riesgo de 35 a 45 por ciento de padecer tumores en mamas y ovarios.
La especialista estima que alrededor de 20 por ciento de las mujeres que padecen cáncer de ovario pueden ser portadoras de las mutaciones de estos genes.
Ante lo radical de la intervención es necesario que estas pacientes sean atendidas por un equipo multidisciplinario que incluye a una psicóloga, a una trabajadora social, a una genetista, el oncólogo médico y el cirujano.
Patricia Cortés, titular de la Clínica de Tumores Ginecológicos del Hospital 20 de Noviembre señala que la cirugía, cuyo costo es de unos 5 mil dólares, aunque extrema, salva vidas y a largo plazo implica ahorros al sector salud.
Detalla que retirar los ovarios implica el riesgo de desarrollar osteoporosis tempranamente además de infertilidad.
Actualmente, el Grupo de Investigación en Cáncer Ginecológico de México, asociación integrada por especialistas, promueve una norma que establezca, como lo indican las guías internacionales, que a las mujeres con alto riesgo de desarrollo de estos cánceres se les realice la prueba genética.
Así mismo buscan que se implemente la realización del ultrasonido transvaginal cada año para detectar cáncer de ovario que es dificil de diagnosticar, va en aumento y la mitad de quienes lo tienen muere.
Como parte del protocolo de detección, en el Incan realizan pruebas genéticas a las mujeres con cáncer de mama u ovario para detectar si son portadoras de estas mutaciones y con base en ello decidan si se quitan ovarios y mamas.
También son revisadas las hijas o hermanas de las pacientes a quienes igualmente se les realizan pruebas genéticas.
La idea es detectar si estas mujeres también tienen la mutación y, por ende, el riesgo de desarrollar estos cánceres. Si es así, se les brinda consejería y se les habla de la posibilidad que tienen de la profilaxis.