Actualmente, el 90% de los estudiantes de secundaria en Aguascalientes han consumido alcohol al menos una vez en su vida, aunque la ignorancia social de los efectos nocivos para la salud de los niños y adolescentes es tal que se ofrecen estas sustancias hasta a menores de diez años de edad, aseveró la directora del Centro de Integración Juvenil, Rubicelia Jiménez Salazar.

A los Centros de Integración Juvenil no llegan pacientes menores de edad para ser atendidos, ya que los padres de familia son permisivos al momento en que sus hijos comienzan a beber desde los 13, 14, 15 o 16 años de edad, lo cual no debería suceder por las afectaciones psicoemocionales, aunque el problema mayor se encuentra entre los 18 y 25 años de edad, advirtió.

En entrevista con El Heraldo, la directora del CIJ en Aguascalientes indicó que las personas que solicitan ayuda para superar la adicción al alcohol empiezan a partir de los 20 años de edad, al identificar que tras el consumo de alguna bebida se alteran, se violentan y buscan pleitos, faltan a la escuela o son remitidos por el C-4.

Alrededor de diez casos mensuales son remitidos por el Complejo de Seguridad C-4 al CIJ Aguascalientes, relacionados con casos de jóvenes que por primera vez incurrieron en problemas a causa del consumo de alcohol y de drogas como el “crystal” y la marihuana.

No obstante, señaló que a esos jóvenes no se les puede obligar a someterse a un tratamiento, aunque la autoridad policiaca sí los condiciona a que lo hagan, provocando que los padres de familia los lleven a su atención y orientación y hasta el momento el 80% de los jóvenes atendidos han logrado superar las adicciones.

Rubicelia Jiménez Salazar indicó que el consumo de bebidas embriagantes a temprana edad puede causar alteraciones en los cerebros de los niños o adolescentes, porque ellos continúan desarrollándose, y al suministrarles sustancias no apropiadas se puede confundir su desarrollo normal.

Comentó el caso de una señora que a los casi sesenta años de edad decidió pedir ayuda para superar su alcoholismo, ya que a ella desde pequeña sus tías le daban de beber, y aunque la menor se ponía mareada y no le gustaba, las tías le pedían que bailara y le festejaban, haciéndola creer que la querían mucho y que la aceptaban, por lo que la menor creyó que el alcohol era lo que generaba felicidad. Hasta que comprendió que no es así.

Indicó que el problema del alcohol continúa en crecimiento y tan sólo en el 2016 se atendieron en prevención a 133 mil personas en Aguascalientes, a quienes se les informa sobre los daños que puede sufrir su cerebro en desarrollo cuando comienzan a consumirlo a edad temprana.

Precisó que el cerebro de una persona termina de desarrollarse hasta después de los 20 años de edad, y antes de ese momento el organismo no está preparado para digerir las bebidas embriagantes.

“Se insiste con los jóvenes de 12 a 17 años de edad que para divertirse, bailar y escuchar música no se necesita el alcohol, y se les invita a experimentarlo para darse cuenta que así es”, apuntó.

Hoy en día, dijo que el Centro de Integración Juvenil desarrolla tres programas orientados a la prevención, tratamientos para los bebedores problema y para las personas dependientes del alcohol.

Asimismo, se ofrecen pláticas de prevención a estudiantes de secundarias y preparatorias, y se cuenta con un libro denominado “Los jóvenes y el alcohol en México”, el cual se trabaja en círculos de lectura con la población juvenil y los padres de familia, a quienes se les obsequia un ejemplar.