Jesús Eduardo Martín Jáuregui

“…(el Chapo) es una persona que no anda buscando problemas en ningún aspecto…” Joaquín Archivaldo Guzmán Loera entrevistado por Sean Penn para Rolling Stone.

La recaptura del Sr. Guzmán Loera ha suscitado, como era de esperarse, las mas variadas opiniones y comentarios. Su figura ha alcanzado dimensiones hiperbólicas. Hay quien lo eleva a la altura de la leyenda y hay quien lo pone con cuernos, pezuñas y cola puntiaguda. Es indudable que en su tierra tiene una base social a la que ha contribuido además de su “generosidad” (de alguna manera hay que llamarle) repartiendo bienes y dineros, las versiones de su persona y sus “hazañas” (las dos fugas sin duda lo son), cantadas en los “narcocorridos”, cuya fealdad y popularidad corren parejos, y su imagen de un “Pancho López”, que se hace desde la miseria de un rancho perdido en la serranía agreste, hasta convertirse en el mercader mas importante en el mundo de la mercancía mas demandada y mas combatida. Ocupante de un lugar en la lista de millonarios de Forbes y nuestra última esperanza para ocupar el lugar que el Sr. Slim ya perdió, esperanza que con su recaptura se desvanece. Hombre de valores, según se autopromueve, creyente guadalupano, hijo providente y amoroso, padre consentidor y macho, muy macho. Producto de su medio y de la pobreza que rodeaba su infancia. Triunfador en la única actividad productiva en su medio: el cultivo de la amapola y la mariguana. Todos los ingredientes para ocupar un lugar legendario. Un antihéroe en un país tan escaso de héroes contemporáneos. Con azoro he escuchado y leído comentarios diversos desde el escepticismo total con ligeras variantes, los que afirman que el capturado es un doble, triple o cuádruple del auténtico, hasta los que afirman que la captura fue un ardid convenido para poner una cortina de humo a los verdaderos problemas del país, que van desde la debacle de la selección nacional (mucho mas grave que la del precio del petróleo) hasta el sobrepeso del presidente del Banco de México, que parece que en estos tiempos de devaluaciones es lo único que sigue al alza.

Hago un recuento apresurado de algunas de las opiniones más relevantes.

Hay quienes afirman que el sentido patriótico de los mexicanos se verá robustecido con la recaptura. Esto se puso de manifiesto en la reunión política en la que el Sr. Secretario de Gobernación visiblemente emocionado comunicó a la concurrencia la recaptura. El patriotismo inflamó lo pechos y las gargantas y espontáneamente, casi al unísono, prorrumpieron en la entonación del Himno Nacional. Los mexicanos no somos, como por ejemplo nuestros vecinos promotores de la extradición, partidarios de cantar a la menor provocación el himno nacional, lo hacen en peleas de box, en partidos de beisbol y probablemente también en ceremonias cívicas, ni somos partidarios de usar la bandera nacional como calzones, camisetas o calcetines. Por eso llama la atención que las personas reunidas en la susodicha reunión hayan experimentado como un triunfo de la Patria y no sólo del Gobierno la recaptura, aunque no falta quien pueda considerar una desmesura, porque queriendo poner en sus justas dimensiones el hecho, solo se trataba de un delincuente prófugo.

Escuché también declaraciones de personajes de la iniciativa privada, que sin embargo suelen tener mucha iniciativa pública, declarando y redeclarando sobre todos los temas, cosa que es atávica de los mexicanos y de lo cual, esta columneja y este escribidor son muestra palpable. Pues bien los “iniciativos” consideran que la recaptura reactivará la economía, refortalecerá la confianza, recuperará el rumbo del crecimiento del país y solo no se pronuncian en el sentido de que se revaluará el peso, porque eso está mas allá de las potestades terrenales, así sean de Badiraguato o del Tepeyac. Uno cualquiera, considera que esas declaraciones pueden ser mas expresiones de beneplácito por una acción policíaca estimable y de buenos deseos por encontrar motivos para el optimismo, que opiniones fundamentadas en datos económicos reales, pero, ya se sabe, los que saben son ellos. Los indicadores económicos son algo tan complejo que sólo los economistas, y a veces ni ellos, logran interpretar o ponerse de acuerdo, por eso, no debería dudarse de que un evento de la magnitud de regresar al Sr. Guzmán a su anterior domicilio en el altiplano, pueda tener consecuencias beneficiosas para la Economía.

En el plano internacional, se dice, México recuperará confianza y credibilidad en el concierto de las naciones. Así se ha visto por las múltiples expresiones de felicitación que gobiernos extranjeros han hecho llegar al gobierno mexicano. Así se expresó también en la reunión que tuvieron recientemente nuestros representantes diplomáticos en el extranjero que fueron debidamente instruidos, previamente, de que la fuga del Sr. Guzmán no era la derrota del sistema policíaco, judicial y penitenciario de nuestro país, y, posteriormente de que la recaptura sí es un triunfo del sistema policíaco, judicial y penitenciario de nuestro México. Seguramente en el extranjero se pudo poner en duda, indebidamente desde luego, la fuga desde un penal de alta seguridad, pero eso sólo significa que en muchos países ponen en duda de lo que podemos ser capaces los mexicanos. De alguna forma, la fuga y la recaptura muestran a los extranjeros lo habilidosos que podemos ser, los amarres y cochupos que somos capaces de efectuar, y, desde luego las reacciones que somos capaces de perpetrar para enmendar los entuertos y mostrar al concierto internacional que las armas nacionales se vuelven a cubrir de gloria con la recaptura.

No faltan desde luego opiniones catastrofistas, los que creen que la recaptura ocasionará una reacción entre los diferentes grupos de la delincuencia organizada, una lucha por ocupar la preeminencia que tuvo o tiene el Sr. Guzmán. Los que piensan también que se desarticula un cartel y que esto propiciará un avance en el combate contra el narcotráfico, que difícilmente podrá aparecer un líder delincuencial con sus habilidades, su inteligencia y su autoridad. Quizás valdría repasar la entrevista que le realizó Rolling Stones. Dijo el Sr. Guzmán en resumidas palabras el narcotráfico no se inició conmigo ni acabará conmigo. Espero una muerte tranquila.

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