Rolando Herrera
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 4-Ago .- Pilotos y sobrecargos también pasan por al alcoholímetro en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
Al azar, miembros de la tripulación de distintos vuelos y aerolíneas han sido sometidos a un chequeo general y a la prueba de alcoholemia con la finalidad de verificar que estén en óptimas condiciones.
Cada día, como parte del denominado “Operativo Rampa”, personal médico de la SCT realiza entre 80 y 100 exámenes, consistentes en inspección general, valoración de signos vitales, reflejos y nivel de cansancio, medición de la presión arterial y, en algunos casos, de nivel de glucosa y una prueba toxicológica de orina.
También se aplica un prueba de alcohol en aire expirado, en la que el máximo permitido es de 0.19 mg/l, que es menos de la mitad del que se permite a los automovilistas de la Ciudad de México.
Gerardo Villalpando, médico adscrito al área de Medicina de Aviación de la SCT, explicó que, sin ser una equivalencia exacta, el máxima permitido podría ser rebasado con el consumo de una cerveza o una copa de vino, por lo que la tripulación sabe que no debe consumir nada de alcohol antes de abordar su vuelo.