Fernando López Gutiérrez

ferlog14@gmail.com

@ferlog14

Hace algunos días, el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, señaló que las campañas políticas del presente año “han sido las más despiadadas de todas”, al hacer referencia a las acusaciones y la confrontación observadas entre la mayoría de los candidatos con posibilidades de ganar en los diferentes estados y cargos de elección en el país. Muchos ciudadanos compartimos la opinión del Secretario y creemos, como él, que dicha situación tiene un efecto negativo en la participación de la población en los procesos electorales y en la percepción de ésta respecto a la democracia mexicana.

Aunado al fenómeno anterior, en las horas que antecedieron el inicio de la operación de los programas de resultados electorales preliminares (PREP) en los diferentes estados, fuimos testigos de burdas expresiones mediáticas en las que algunos de los partidos políticos con posibilidades de ganar, así como sus candidatos, notificaron —a nivel local y nacional— que habían obtenido la mayoría de la votación para algunos cargos específicos. Las horas previas al recuento de los votos y su presentación oficial fueron de triunfalismos y celebraciones por parte de los partidos en disputa que argumentaron tener el favor de la ciudadanía.

El anuncio de la victoria se observó como parte de una estrategia de algunos partidos, cuyos objetivos no son claros. Es probable que, ante la posibilidad de una votación cerrada, busquen generar un entorno propicio para cuestionar los resultados; o tan sólo pretendan difundir la idea entre la sociedad de que, los fracasos en candidaturas específicas fue producto de un proceso no legítimo. En cualquiera de los casos, en términos prácticos, tiene poco sentido, porque las instituciones electorales habrán de dirimir cualquier controversia y este tipo de prácticas tan solo contribuye a generar desconfianza, incertidumbre y la idea de que los partidos políticos buscan el poder a toda costa.

Ante la presentación oficial de los resultados de las elecciones del día de ayer, se debería respetar la determinación de la población expresada en las urnas y, a menos que existan elementos claros para cuestionar el resultado por las vías establecidas, abstenerse de generar confusión y confrontación entre la ciudadanía. La población está cada vez más cansada del penoso espectáculo que los políticos presentan en tiempos de elecciones y lo menos que éstos podrían hacer para disminuir dicha condición negativa es actuar de manera responsable.