Al mismo tiempo que senadores y diputados federales discuten si aplazan o respetan la fecha prevista para el apagón analógico, avanza el momento fatal para Aguascalientes, podría darse para finales de noviembre o principios de diciembre.

Se ha manejado que el 31 de diciembre se bajaría el interruptor, pero en los últimos días hay señalamientos que puede incluirse a esta entidad con San Luis Potosí, Guadalajara, Querétaro, Celaya y León, entre otras localidades, contempladas en el reporte del IFT y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) para que apaguen la señal y dar paso a la televisión digital.

Se desconoce cuántos hogares aguascalentenses se quedarán sin recibir este servicio, porque los porcentajes se manejan de manera regional o nacional, sin embargo está claro que para el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) no hay marcha atrás, al reiterar que es una disposición prevista en la Constitución por lo que de su parte no hay manera de evitarlo.

Quienes sí tratan de hacerlo son legisladores federales en ambas cámaras que buscan un acuerdo que permita modificar el apartado respectivo para retrasar el apagón por seis meses o un año, lo que es combatido al interior del mismo Congreso de la Unión por quienes consideran que hacerlo crearía una incertidumbre jurídica, amenazaría el proyecto de la red compartida y crearía un precedente peligroso, principalmente que los inversores, que tendrían la impresión que la Carta Magna puede modificarse sin mayor problema.

Los perredistas y parte de los panistas han hecho causa común para que se prorrogue la fecha, con el argumento que el apagón analógico debe tener como eje la protección de los derechos de las audiencias como el acceso a la información. Insisten que el acuerdo parlamentario no fijaba que el apagón tendría que ser justamente el 31 de diciembre de 2015 sino de manera gradual para dar tiempo a que los consumidores adquieran los aparatos.

Mientras continúa el debate y de cuál será la posición final, la amenaza pende entre miles de familias, que en el caso local podría ser en un término de cinco o seis semanas si se mantiene la orden de que sólo quede la señal digital.

LETARGO EN EL PMC

Cada quien juega sus canicas como mejor le conviene, algunos de forma directa, otros transversalmente y hay quienes de plano se zafan y esto es justamente lo que hace el Partido Movimiento Ciudadano (PMC), que se mantiene ajeno a la elección extraordinaria de diputados federales que tendrá lugar el 6 de diciembre en los diez municipios fuera de la capital.

Por alguna razón poco le importa el resultado aún cuando del mismo depende que tengan una diputación más. En efecto, como resultado de la anulación de los comicios que tuvieron lugar el 7 de junio quedaron en suspenso dos lugares, uno que corresponde a Aguascalientes por la elección de mayoría y otro de representación proporcional.

Justamente, el “plurinominal” debería ser de la mayor importancia para los ex convergentes, porque si gana el Partido Revolucionario Institucional automáticamente obtendrán el escaño que sería para Rafael Ochoa Guzmán, en cambio si gana el Partido Acción Nacional se quedaría en poder del PRI.

En este punto la pregunta sería ¿Qué tiene que ver el PAN en este enredo?, y la respuesta no puede ser otra que su único interés en ganar las tres diputaciones directas y dejar abonado el terreno para lo que vendrá el año próximo, por ello aceptaron ir en coalición con Nueva Alianza que como partido bisagra puede definir el rumbo de una elección, pero el Panal tiene su propia razón para ir con los panistas: busca a toda costa que Rafael Ochoa no llegue a la diputación, al considerar que los “traicionó” luego que lo hicieran senador y de paso ha buscado atraerse al mayor número posible de profesores.

Cabe subrayar que de acuerdo a la sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), las elecciones extraordinarias para el Distrito 01 de Aguascalientes, ordenadas por este órgano, determinarán qué diputado plurinominal se integrará a la Cámara de Diputados: Sara Latife Ruiz Chávez, del Partido Revolucionario Institucional, o Rafael Ochoa Guzmán, de Movimiento Ciudadano (MC).

La quintanarroense Latife Ruiz Chávez se mantiene a la expectativa ya que sabe que si gana el PRI el lugar será para Ochoa Guzmán, pero si vence el PAN le asegura los tres años. Esto se debe a que triunfando aquí Gregorio Zamarripa y con ella en la curul el Revolucionario Institucional excedería el 8% de sobre representación en la Cámara de Diputados, el cual es de 203 legisladores.

El Movimiento Ciudadano que dirige el ex priísta Dante Delgado mira a la distancia el desarrollo de los acontecimientos, como si no fuera directamente beneficiado del resultado, lo que tiene sumamente inquieto al profesor Rafael Ochoa, que ha viajado a Aguascalientes para conocer la razón para que lo dejen a su suerte.

El PRI, si gana la multimencionada elección extraordinaria le significará mantener el mismo número de diputados, pero si es el PAN aumentaría uno y de paso ayudaría a su socio ocasional para que no lo alcance el propio Movimiento Ciudadano, ese es el resultado de esta operación que parece un rompecabezas pero a final de cuentas es lo que políticamente se conoce como “estrategias”. Lo irónico de todo es que Sara Latife cruza los dedos para que pierda su compañero de partido Gregorio Zamarripa y lo mismo hace su contrincante panista Gerardo Salas, en cambio Rafael Ochoa aplica la lógica y confía que gane Zamarripa Delgado y así llegar él.

ESTÁ EN LO CIERTO ¿Y?

Sí, es una gran verdad la que señala José Alfredo González González, secretario general de la Federación de Trabajadores de Aguascalientes (FTA), al citar que los salarios son tan bajos que “hay personas que prefieren estar tres, cuatro o cinco días en un tianguis en la semana porque perciben más, que estar 8 horas o más encerrados en una empresa”.

Lo grave no es que el ingreso de los obreros sea para “mal comer”, porque eso está a la vista, sino que los líderes sindicales se hagan como que la Virgen les habla, porque si no logran mejorar el nivel de vida de sus representados entonces ¿Cuál es su función? ¿Cobrar cuotas? ¿Andar de faroleros? ¿Utilizar el nombre de la organización para hacerse de un espacio político?

Ser dirigente de un sindicato es convertirse en apoderado y protector de sus compañeros, en estar en su nombre ante el patrón para acordar las condiciones laborales y económicas de los integrantes. Aunque hay quien considere a los sindicatos como rémoras son necesarios para que exista una comunicación con la contraparte. Sería materialmente imposible que todos los obreros participaran de las reuniones y diálogos con la patronal, por lo debe hacerlo una comisión o grupo específico que llegue a los acuerdos correspondientes. Lo que sucede es que nunca se toma la opinión general antes de firmar los contratos, sino que sólo se les comunica lo que se obtuvo en aumento salarial y prestaciones, quedando la sensación de que fueron muy pocos los logros.

En este caso, José Alfredo González reconoce que es más atractivo ser comerciante en la vía pública que trabajar en una empresa, consecuentemente es la aceptación tácita que la filial cetemista como organización, y todas las demás, sirven para ocho cosas. Los asalariados se quejan de la paga mínima y sus líderes se declaran incompetentes para cambiar el estado de cosas, por lo tanto ¿a quién recurrir?, con tacos de saliva y promesas de humo no se resuelven las cosas y menos con actos de contrición.