Josemaría León Lara

Existe una fina línea entre libertad y libertinaje que lleva por nombre actuar con responsabilidad, el artículo 40 de la Constitución Mexicana establece que “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica, federal (…)”; y parecería que la voluntad del pueblo mexicano no se dejó ver el domingo pasado, puesto que el nivel de abstencionismo y la cantidad de votos nulos son factores que merecen ser reflexionados.

Algo que se venía anunciando particularmente para el caso de Aguascalientes, es la constante de la baja participación en las elecciones intermedias donde el electorado únicamente acude a las urnas a votar por una opción. Los números no mienten, del total de la lista nominal en nuestro Estado 842,456 sólo el 306,369 ejercieron su derecho al voto. Del cien por ciento que pudieron haber votado, solo el 36.366% lo hizo demostrando el altísimo grado de desinterés de la ciudadanía aguascalentense en el quehacer político de su entidad.

Pretextos podrán existir millones, que si los partidos siempre hacen lo mismo, que si los candidatos no eran lo que uno esperaba, que si ese día jugaba la selección; lo patético de la situación es que en general somos un Estado informado, donde a la mayoría le encanta hablar de política pero cuando es el momento de participar siempre existe algo mejor que hacer.

De acuerdo a cifras del INEGI en Aguascalientes 3 de cada 100 personas de 15 años o más, no saben leer ni escribir, cuando el promedio a nivel nacional es 7 de cada 100; eso demuestra que en general los índices de educación en esta tierra son superiores a la inmensa mayoría del país, haciendo que Aguascalientes sobresalga a nivel nacional como un lugar donde el analfabetismo no es un factor que afecte o pueda manipular la decisión de los votantes.

Se supone que aquí la gente piensa y razona pero no participa y si es que participa, opta por anular el voto. El anular el voto tiene muchas aristas puesto que se argumenta que se cumple con la obligación y además se ejerce el derecho, pero al final del día no se logra absolutamente nada.

En las pasadas elecciones los votos nulos se convirtieron en la tercera fuerza electoral de Aguascalientes, pero mi pregunta es ¿Qué se logró con ello? Los partidos de siempre volvieron a disputarse los distritos, y el voto nulo solo sirvió para que los porcentajes internos de los partidos aumenten y sigan existiendo los diputados de representación proporcional.

La voluntad del pueblo lleva años sin escucharse, y hemos dejado de actuar con responsabilidad para con México; la actitud que tenemos en Aguascalientes es lamentable, puesto que el domingo pasado tuvimos oportunidad de votar por quienes nos van a representar en la Cámara de Diputados por los próximos tres años, quienes supuestamente deben velar por los intereses de la población que los elige, pero creo que era más importante ver perder a la “selección” una vez más.

Agradezco sus comentarios de la presente columna al correo: jleonlaradiaztorre@gmail.com

Twitter: @ChemaLeonLara