GUANAJUATO.- Trascender actoralmente en Estados Unidos, ser nominado a un Oscar y trabajar con Quentin Tarantino es una tarea muy difícil, pero no imposible.

Así lo aseguró Demian Bichir ayer durante la conferencia magistral que dio en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato.

“De que se puede, se puede, pero vas a tener que sacrificar un montón de cosas: tu tiempo, tu tierra y a veces hasta tu familia.

“Pero yo soy de la opinión que uno debe hacer lo que le plazca con la única vida que tiene y poner toda la carne en el asador, pase lo que pase”, afirmó el actor.

Esa frase generó los aplausos de los 420 jóvenes que sobrepasaron el aforo del Teatro Principal. Un chico, en medio de la ovación, hasta se atrevió a gritar emocionado “agüevo”.

Sin embargo, el actor puntualizó a cinéfilos, estudiantes de cinematografía y fans que el camino al estrellato no es fácil y son varios los problemas a los que se deben enfrentar.

“Es cada vez más complicado. Cuando salí de México y llegué a Nueva York, un día dije: ‘yo voy a hacer cine en inglés’, y luego me di cuenta de que no lo hablaba. Lo primero que tienes que hacer es tener un plan.

“Hablar inglés es el primer paso; el asunto migratorio es cada vez más delicado. En la lista de solicitudes de visa de todo el mundo tenemos una espera de nueve años, a menos que apliques por una visa de talentos especiales”, explicó Bichir.

Una vez sorteados los obstáculos, las satisfacciones son muchas, como ser dirigido por Tarantino, en Los Ocho Más Odiados; Oliver Stone, en Savages, y ahora por Ridley Scott, en Alien: Covenant.

“¡Esa es la verdadera diferencia! Después de la nominación, en vez de una audición es una charla directa con el director, lo cual es un aliviane.

“Hablar con ellos para mí había sido la gran ganancia, pero ser parte de sus películas fue una ganancia mayor. Para muchos de nosotros, ellos han hecho el cine que nos ha marcado como realizadores o actores”. (Enrique Navarro/Agencia Reforma)